El Real Madrid suma y sigue en su racha de triunfos y goleadas. Esta vez ha sido Anfield el estadio conquistado por los blancos que acabaron con su maldición ante el Liverpool que hasta esta noche siempre había ganado al Madrid en partido oficial. Los blancos llegan al clásico con la moral por las nubes después de vencer sin problemas a un Liverpool que queda muy lejos de aquel de 2009 que le metió un 4-0 al Madrid. El equipo 'red' sigue manteniendo su magia, su misticismo, su historia, pero en el terreno de juego está a años luz de este Real Madrid y de los equipos potentes del continente.
El partido estaba sentenciado y por si había alguna duda, Benzema marcó el 0-3 en el minuto 41 en una jugada en la que la defensa del Liverpool quedó retratada en un saque de esquina. El equipo inglés sacó el orgullo para intentar llegar al descanso aún vivo, pero Casillas evitó el gol de Allen y el poste, el de Coutinho, jugada con la que se llegó al descanso.
La segunda parte fue un trámite en la que el Liverpool siguió buscando ese gol que le permitiese soñar. Eso sí, sin Balotelli que 'oliéndose' que iba a ser sustituido en el descanso le pidió la camiseta a Pepe. En su lugar entró Lallana que le dio más mordiente al ataque 'red', pero no el suficiente como para marcar. El Madrid aguantaba atrás para salir a la contra, el escenario soñado por los blancos que tuvieron varias ocasiones claras para aumentar el marcador, con Mignolet como el héroe local salvando un par de Cristiano que ya se cantaban como gol. Ancelotti, viendo que la cosa ya estaba resuelta, pensó en el clásico quitando a Cristiano para hacer jugar a Khedira. Después, entró Illarra por Kroos y Nacho por Marcelo. Mientras el Liverpool seguía sin encontrar el gol y el Madrid desaprovechaba ocasiones para aumentar el marcador. Al final, no hubo más goles y el Real Madrid sumó una victoria que le deja virtualmente en los octavos de final de la Champions League y eufórico para recibir al sábado este sábado en el Bernabéu.