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jueves, 20 de septiembre de 2012

Las mujeres hablan menos cuando están entre un grupo de hombres


Las mujeres hablan menos cuando están entre un grupo de hombresLas mujeres participan menos cuando son minoría. Al menos cuando forman parte de un grupo de decisión con mayor presencia de varones y ésta no ha de tomarse por unanimidad. Es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de las universidades de Brigham Young y Princeton.

Para llegar a esta conclusión estudiaron el comportamiento de 94 grupos —de al menos cinco personas— que tenían que tomar una decisión. Primero debatían entre todos y después votaban sus preferencias (de forma secreta). En la mitad de ocasiones era suficiente con que hubiese una mayoría, y en la otra mitad era necesaria la unanimidad.

Cuando la mayoría era suficiente para la toma de decisiones, y las mujeres estaban en inferioridad numérica, éstas tomaban menos partido en el debate. En promedio, por cada cuatro minutos que hablaba un hombre, ellas lo hacían durante tres. «Las mujeres tienen cosas importantes que añadir al grupo, y que se pierden, al menos en algunas circunstancias», aseguró Chris Karpowitz, investigador principal del trabajo, que se ha publicado en la revista American Political Science Review.

El grado de participación femenina se igualó cuando las condiciones fueron otras. Participaban en la misma proporción que los hombres cuando la decisión debía ser unánime, independientemente de si eran más o menos. También cuando eran mayoría dentro del grupo.

Se pierde una voz importante y diferente 

«En comités legislativos o en juntas directivas de organizaciones y empresas, es habitual que las mujeres sean minoría y las decisiones no se tomen por unanimidad», explicó Tali Mendelberg, coautora del trabajo. «Estas circunstancias provocan una desigualdad dramática en los tiempos de participación de las mujeres, además de en otras muchas facetas. Es menos probable que se vea a las mujeres —y ellas se vean a sí mismas— como influyentes dentro del grupo. Que exista la sensación de que su voz también se escucha».

Los debates dentro de los grupos del experimento consistía en repartir un dinero que habían obtenido entre todos durante una tarea hipotética. Es reseñable que los grupos llegaron a diferentes conclusiones según la participación de las mujeres. Su influencia llevó a un reparto más equitativo.

«Cuando las mujeres participaron más, trajeron perspectivas únicas y útiles al asunto que se estaba discutiendo», aseguró Karpowitz. «No se está perdiendo la voz de alguien que va a decir exactamente lo mismo que los demás participantes en la conversación». ABC