El especialista también aseguró que cuando la gestante lleva al feto emociones negativas, el niño desarrollará sensibilidad ante determinadas sustancias que influirá en su futuro; por lo tanto, el menor sentirá necesidad de los mismos elementos y se va a proveer de emociones de este contenido.
“Los sentimientos que tiene la madre durante su embarazo llegan al bebé e influye en su crecimiento, su desarrollo, en la formación de su cerebro, hasta en la estructura cerebral”, mencionó el doctor Bromley.
Así mismo, recomienda que para tener hijos sanos con capacidad de resolver problemas, se les tiene que dotar de herramientas emocionales como bienestar, alegría, felicidad, estabilidad emocional, tranquilidad, etc.
“Hay que tener un equilibrio entre lo emocional y lo racional, muchas veces la inteligencia emocional es más importante que la inteligencia racional para tener éxito en la vida”, finalizó el doctor.
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