En la investigación se estudiaron dos poblaciones distintas: primero, un grupo de 435 personas de entre 17 y 38 años; por otro lado, 297 personas de entre 59 y 79 años. En ambos casos los participantes contestaron preguntas sobre su estado emocional, su salud y su preferencia por el “momento del día”.
Según los resultados, hacia los 60 años las personas prefieren la mañana y, en contraste, únicamente el 7% de los adultos jóvenes se dijo madrugador, lo cual, por otra parte, se corresponde con el 7% de ancianos que todavía acostumbran trasnochar.
Además, quienes tienden a acostarse y despertarse temprano duermen mejor, se sienten más alerta durante el día y tienen el sistema inmune más fuerte, publica la revista Emotion.
Para la autora del estudio, Renee Biss, todo apunta a que las personas trasnochadorastienden a sufrir jet lag social, es decir, que su reloj biológico no está sincronizado con el "reloj social", es decir, el horario o la agenda que impone la sociedad moderna.