Meier contó en una entrevista con Huffington Post que una Nochebuena pudo haber recibido el peor regalo, aunque recibió uno mejor.
“Tenía como 16 años y yo había pedido un sintetizador porque ya estaba en la música, tenía mi propia banda. En el árbol había una caja enorme y quise saber si era mi regalo. La fui abriendo por una esquinita y descubrí que era un órgano fabuloso. Contento espero la entrega y veo que mi papá pasa con la caja por mi lado y sigue de largo y se la entrega a mi primo”, señaló Meier.
Acto seguido continúo: “Me fui a mi cuarto a llorar y ahí estuve largo rato hasta que salí y mi padre me dice que vaya al lavadero a traerle un regalo que había olvidado, era el mío, el sintetizador que yo quería. Mucho mejor que lo que yo había estado espiando”.
RPP