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domingo, 11 de diciembre de 2011

Díaz Rangel: La Celac es “la más alta expresión de nuestra voluntad de unidad en la diversidad”


El periodista Eleazar Díaz Rangel, en su columna de este domingo titulada “¿Por qué fue posible crear la Celac?” publicada en el Diario Últimas Noticias, se refiere a la cumbre de la Celac y expone algunas condiciones que, a su jucio, han permitido que se forme una comunidad de Estados latinoamericanos sin la participación de EE UU y Canadá.

En ese sentido, el periodista afirma que “eran evidentes los cambios trascendentes en América Latina, que empezaron, no obstante muchos siguen sin ver, a extenderse al Caribe angloparlante. Hubo condiciones para que la propuesta se formalizara en Bahía, en Cancún y en Montego Bay. Hace tiempo, cuando aún era candidato, Obama reconoció que “la creciente influencia de Chávez no debe sorprender en Washington…”. Él mismo la sintió en Puerto España, y ahora más que nunca con algunas derrotas en la OEA y la creación de la Celac”.

A continuación la columna completa de Eleazar Díaz Rangel:
El Psuv parece decidido a abrir un debate sobre la importancia de la reunión constitutiva de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac). Así lo anunció formalmente, y seguramente encontrará en la prensa artículos y análisis para incorporarlos a la discusión. A mis comentarios del domingo pasado quiero añadir estos que ayudarán a comprender cómo fue posible esa reunión de 33 países.
Por supuesto, se imaginarán que esta idea de crear una OEA sin EEUU no es nada nueva. Esas voces se habían escuchado en otros momentos, posiblemente cuando Allende o Velasco Alvarado, en Perú. Si mal no recuerdo, Gonzalo García Bustillos, siendo ministro de la Presidencia de Herrera Campins, lo planteó en una cena de la prensa. Nunca trascendió. No había condiciones.
Estas comenzaron a aparecer lentamente después de la elección de Hugo Chávez, luego, de Lula y, más tarde, con Néstor Kirchner como presidentes. Emergieron otros en la región que compartían la idea: Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Mujica en Uruguay, Ortega en Nicaragua, Lugo en Paraguay. Nunca se habían visto tantas coincidencias. Algo cambiaba en la región. Fueron creadas la Alba, Petrocaribe, y más tarde, Unasur. EEUU sufría derrotas en la OEA y la Alca era fulminada.
Eran evidentes los cambios trascendentes en América Latina, que empezaron, no obstante muchos siguen sin ver, a extenderse al Caribe angloparlante.
Hubo condiciones para que la propuesta se formalizara en Bahía, en Cancún y en Montego Bay. Hace tiempo, cuando aún era candidato, Obama reconoció que “la creciente influencia de Chávez no debe sorprender en Washington…”. Él mismo la sintió en Puerto España, y ahora más que nunca con algunas derrotas en la OEA y la creación de la Celac.
Fue así como aparecieron las condiciones para que en Caracas se reunieran, sin EEUU ni Canadá, los 33 países de América Latina y el Caribe, “la más alta expresión de nuestra voluntad de unidad en la diversidad…”, tal como lo firmaron los 33 jefes de Estado o sus representantes al crear la Celac.
Esas condiciones en la región no habrían sido suficientes si EEUU y la Unión Europea hubiesen conservado el poder y la influencia que han ejercido desde que nuestros países, hace casi 200 años, conquistaron la independencia.
Gradualmente penetraron nuestras economías, la cultura, la política, en fin, no había área que no dominaran. Ese dominio comenzaron a perderlo los países europeos, el Imperio Británico, en primer lugar, que apenas pudo conservarlo en el Caribe, y fueron desplazados por los estadounidenses, dominio que se acentuó al término de la II Guerra Mundial, y que es ahora cuando empezó a debilitarse.
Pero en esas condiciones surge un hecho imprevisto, como ha sido la situación económica que afecta tan sensiblemente a ambas potencias y al modo de producción capitalista. No me detengo porque a diario se están difundiendo informaciones, opiniones y análisis sobre la aguda crisis que están soportando, y tan llena de interrogantes como está.
Fue así como unidos ambos factores, uno interno de gran importancia y trascendencia, y otro del exterior, crisis que seguramente no tendrá en nuestros países la influencia que en otras circunstancias habría tenido, entre otras razones, por la existencia de la Celac.
(En http://alainet.org/atine/ está un trabajo sobre el tema de la Dra. Mónica Brauckman, brasilera, de la red Unesco-ONU, recomendado por Alí Rodríguez).
No nos explicamos cómo fue posible que en la Declaración de Caracas, aprobada por las delegaciones de los 33 países que hace una semana crearon la Celac, no aparecieran tres aspectos de gran importancia en la región, como son: el apoyo al proceso de independencia de Puerto Rico, el rol de los medios de comunicación en América Latina y en los países del Caribe, y ni los problemas de defensa y seguridad entre los ejes temáticos del Plan de Acción Caracas 2012.
¿No hubo un solo canciller de la Alba que oportunamente hiciera la propuesta de un párrafo solidario con Puerto Rico? No podemos creerlo. Alguna resistencia debieron encontrar para impedir el consenso deseado y necesario. Calle 13 merece una explicación.
¿Por qué el canciller ecuatoriano, seguramente enterado de que su presidente Correa trataría el tema en su discurso, no formuló la proposición sobre los medios? El asunto estaba tan de anteojito que de donde menos se esperaba saltó la liebre: los presidentes de Panamá y Honduras le mostraron solidaridad. Se trata de un tema al cual se han referido varios jefes de Estado en diversas ocasiones y escenarios.
No será Santiago el más apropiado para examinarlo. Si sus medios no valoraron esta Celac fundacional, pueden imaginarse cómo será el silencio con ese asunto en el temario.
Lo que más me sorprendió fue la ausencia de seguridad y defensa, ni una sola referencia. Con tan positiva experiencia del Consejo de Defensa de la Unasur, de la cual pueden hablar Brasil y Argentina, no se entiende cómo esa materia no fue incluida ni siquiera entre “los ejes temáticos” del Plan Caracas.
Es una de las cuestiones que más nos deslinda de los intereses de EEUU. ¿Acaso vendría de México la resistencia?

“¿Por qué fue posible crear la Celac?”
Por: Eleazar Díaz Rangel
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