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martes, 29 de abril de 2014

Síndrome de la guerra del Golfo es un mal ligado a agentes químicos


El síndrome de la guerra del Golfo es una patología vinculada a agentes químicos y no al estrés psicológico que suele suceder a los combates, confirmó un informe presentado al Congreso estadounidense. 

La investigación sobre este mal y sus posibles tratamientos ha evolucionado desde 2008 y "los primeros resultados son alentadores", agregaron los expertos del comité asesor de investigación sobre el Síndrome de la guerra del Golfo (RAC). 

En 2008, un importante informe del RAC (Research Advisory Committee) había concluido que este mal era una condición muy real que podía estar afectando a 250.000 excombatientes del conflicto acaecido en Irak entre 1990 y 1991. 

Desde entonces, los estudios "continúan sustentando la conclusión de que el síndrome de la guerra del Golfo está vinculado a agentes químicos en el lugar de los acontecimientos", señaló Roberta White, de la facultad de salud pública de la Universidad de Boston y principal autora del informe. 

Los síntomas varían en cada individuo, pero normalmente incluyen una combinación de dolores generales, incluidos dolores de cabeza, con persistentes problemas cognitivos y de memoria, fatiga, dificultades respiratorias, malestares intestinales y estomacales y anormalidades cutáneas. 

El documento anterior del RAC citaba varias investigaciones que entonces mostraban un nexo entre la enfermedad y la exposición a pesticidas y al bromuro de piridostigmina, que se halla en los comprimidos que tomaban los soldados para contrarrestar los gases que inhalaban durante los combates. 

"Muchos estudios del cerebro (...) indicaron que las disfunciones del sistema nervioso central son un síntoma clave de este síndrome", prosiguió White, cuyo trabajo también demostró que el mal no está asociado al estrés postraumático. 

La evidencia también sugiere que la exposición a algunos agentes químicos estaría vinculada a tumores cerebrales. 

Los investigadores hallaron que los soldados que estuvieron expuestos a los gases emanados por los combates durante la destrucción del arsenal de Khamisiyah en Irak, así como los que inhalaron los gases contaminantes liberados por pozos petroleros en llamas, tuvieron una elevada tasa de mortalidad por cáncer cerebral. 

Pero el informe cita prometedores trabajos que apuntan al tratamiento de esta patología, como complementos alimenticios, insulina intranasal y una terapia basada en la respiración para aliviar la fatiga y los dolores y mejorar las funciones cognitivas. 

Si bien los autores del informe se dicen satisfechos por la evolución de su investigación gracias al financiamiento del Pentágono, también lamentan no contar con suficientes fondos para analizar otros problemas de salud que afectan con frecuencia a los veteranos de guerra, como el mal de Parkinson, algunas formas de cáncer y disfunciones reproductivasEFE