España nunca ha superado la barrera psicológica del 100%, pero la tendencia al alza desde el inicio de la crisis es imparable: en 2007, último año antes del inicio de la Gran Recesión, la deuda acumulada ascendía al 35,5% y a cierre de 2014 ya estaba en el 99,3%. Según las estimaciones del Gobierno, esta ratio —uno de los indicadores clave de cualquier economía— debería empezar a menguar a partir del año próximo.
El grueso de la deuda en manos de las administraciones públicas se encuentra en valores a medio y largo plazo, que suponen más de dos tercios del total y explican la mayor parte del aumento del endeudamiento público en septiembre. Estos préstamos subieron en 10.998 millones de euros respecto a agosto, hasta los 784.840 millones de euros, y en términos interanuales repuntaron un 7%.A cierre de 2014, el endeudamiento de las administraciones españolas ya estaba casi cinco puntos por encima de la media de la eurozona pero aún lejos de países como Grecia (178,6%) e Italia (132,3%). En sus últimas previsiones macroeconómicas, la Comisión Europea pronostica que la deuda pública española cerrará 2015 en el 100,8%, ascenderá a 101,3% el año próximo y cerrará 2017 en el 100,4%.
En la misma línea, la deuda pública en valores a corto plazo aumentó en septiembre en 465 millones de euros, hasta alcanzar los 79.374 millones. En términos interanuales, los valores a corto plazo en manos de las administraciones públicas se incrementaron un 9,8%.
En septiembre, al contrario que durante los últimos siete meses, los créditos no comerciales y el resto también se incrementaron, sumando 513 millones de euros más, hasta alcanzar los 198.258 millones, pero registraron un descenso del 2,9% frente a septiembre de 2014.