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sábado, 28 de mayo de 2011

ECONOMIA

Los indígenas que quieren el dinero del narco

Agarrando una lanza de madera afilada y vestido con los restos destrozados de su uniforme militar, Ismael Zamora insiste en que está listo para el combate.

Zamora, un ex guerrillero de "la Contra", forma parte de un movimiento indígena separatista en la costa caribe de Nicaragua.

Si bien la lanza casera que Zamora lleva hoy en día no es tan formidable como el fusil AK-47 y el lanzacohetes RPG-7 que arrastró durante el levantamiento indígena contra el gobierno sandinista en la década de los 80, Zamora insiste en que la lanza sirve su propósito.

"Es para defender mis derechos y mi tierra", dice Zamora, un hombre de 63 años de edad bien llevados, flanqueado por una docena de otros excombatientes indígenas misquitos que portan similares armas improvisadas.

La muestra simbólica de fuerza es más pintoresca que temible pero demuestra la sensación de vulnerabilidad que sienten las comunidades indígenas a las amenazas viejas y nuevas.

A medida que los carteles de las drogas se vuelven cada vez más activos en Centroamérica, se registra un flujo de dinero sucio en las comunidades pobres a lo largo de la costa caribe de Nicaragua.

Grandes mansiones, camionetas 4x4 nuevas y lujosas embarcaciones muestran que algunos nativos ya están tomando ventaja de los narcodólares que circulan en su región.

Sin embargo, para las comunidades en su conjunto, las actividades de las bandas de narcotraficantes "han traído un aumento de la delincuencia organizada y la drogadicción".

Vínculos británicos

Desde hace mucho tiempo la región se ha sentido vulnerable a la interferencia exterior.

Durante más de dos siglos, los misquitos se aliaron con el Reino Unido al tiempo que oponían resistencia al dominio colonial español.

Su tierra, que se extendía desde lo que hoy es Honduras en el norte a lo largo de la actual costa caribe de Nicaragua, se convirtió en un protectorado británico.

Nicaragua se anexó el territorio de la Mosquitia en 1894.

Independencia... ¿ahora?

El gobierno de Nicaragua no reconoce las renovadas demandas de independencia de los misquitos ni tampoco ningún otro país.

E incluso entre las poblaciones indígenas locales, el movimiento separatista no parece estar muy arraigado. Sin embargo, eso no ha atemperado el entusiasmo de los separatistas.

El Consejo de Ancianos -la tradicional estructura de poder de las comunidades indígenas- ha revivido la idea de restablecer la independencia bajo la bandera de la "Nación Comunitaria Misquita", como una manera de hacer frente a sus problemas por sí mismos.

El consejo propuso un referéndum a realizarse a finales de este año para prguntarle a las comunidades indígenas si quieren vivir bajo la ley nicaragüense o separarse bajo la antigua "Ley Suprema de Moskitia".

El dinero que hay

Líderes separatistas han enviado cartas a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y a la Reina Isabel II de Inglaterra pidiendo ayuda.

Pero con pocas perspectivas de respaldo exterior, los líderes indígenas dicen que podrían verse obligados a ayudarse a sí mismos con los únicos medios de financiación disponibles para su aspirante nación: los narcodólares.

Esto quiere decir, con el dinero de la droga que se mueve de forma ilícita por las comunidades mediante la compra de silenciosas lealtades, el dinero que se desprende de paquetes de droga abandonados por los narcotraficantes que deben huir o aquellos que son confiscados por las autoridades.

"La economía de esta región es una economía de la droga", le dijo a la BBC Oscar Hodgson, asesor jurídico del Consejo de Ancianos y líder separatista.

"En nuestra opinión, el dinero de la droga que es confiscado aquí en la costa debe quedarse en la comunidad", señaló Hodgson.

"El dinero bueno se puede usar para cosas malas, pero al mismo tiempo, el dinero sucio del narcotráfico se puede utilizar para cosas buenas si se pone en manos del Consejo de Ancianos", agregó.

Por ejemplo, indicó, los fondos podrían ser utilizados para construir un hospital nuevo o ayudar a rehabilitar a los jóvenes misquitos que son adictos a las drogas.

Hodgson añadió que hasta ahora el consejo se ha negado a tomar dinero proveniente del tráfico de drogas, pero que es tema de discusión en la Gran Asamblea que tiene lugar este mes.

"Monstruo blanco"

Otros parecen menos convencidos, entre ellos el "Comandante Papaya", un ex líder guerrillero misquito que se convirtió en predicador evangélico.

"Es mejor ser pobre con buen carácter que tomar dinero de la droga y tratar de hacer cosas buenas con él", dijo.

Y las autoridades son claras frente al tema.

El portavoz del Ejército de Nicaragua, coronel Juan Ramón Morales, dijo que sólo por el hecho de que el grupo indígena se identifica como separatista no significa que está exento de las leyes nicaragüenses.

Morales restó importancia a la amenaza planteada por los separatistas, pero indicó que cualquier participación en el tráfico ilícito de drogas es considerada una infracción grave.

Incluso la sugerencia de planes para utilizar narcofinanciación es una declaración que constituye "una violación virtual de la ley establecida", sentenció.

Se acabó la paciencia

Mientras el debate entre los indígenas sobre el dinero proveniente de las drogas continúa, la gente aquí coincide con el hecho de que las comunidades marginadas necesitan ser desarrolladas.

Y es que 21 años después del acuerdo de desarme de 1990, que puso fin al levantamiento indígena, muchos de los ex combatientes -que ahora tienen entre 40 y 60 años de edad- aseguran que su paciencia finalmente se ha acabado.

Y la generación más joven parece compartir esa frustración.

Los separatistas dicen que las promesas de ayudas estatales y de financiación nunca se concretaron, a pesar de la insistencia del gobierno de que se están haciendo progresos.
 
"Luchamos por una causa justa pero luego tomaron nuestras armas y nos dejaron viviendo así", dijo el ex combatiente Carlos Molina.

"Hoy en día los sandinistas están viviendo bien, mientras que a nosotros nos han dejado de lado", lamentó.

Profecía

Sin embargo, los líderes indígenas dicen que el cambio nace de la crisis.

Y algunos piensan que los múltiples problemas derivados de las drogas, la política y la pobreza forman parte de una profecía que culminará en el renacimiento de la nación indígena.

"Las drogas se han convertido en un monstruo blanco que nos ha esclavizado y ha exacerbado la crisis. Pero es una crisis que dará lugar a un cambio de sistema", vaticinó Hodgson.

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