Se trató de una de las mayores estafas con el esquema de pirámide en la historia de Estados Unidos.
El jurado federal declaró a Stanford culpable de 13 de los 14 cargos que enfrentaba. Señaló en cambio que el financista era inocente de un cargo de fraude por medios electrónicos.
Stanford, de 61 años, miró hacia el suelo cuando se le leyó el veredicto. Enfrenta una condena de hasta 20 años de cárcel por los cargos más graves, pero podría permanecer preso por mucho más tiempo si un juez ordena que sus sentencias no se cumplan de manera simultánea.
Los fiscales dicen que Stanford orquestó un esquema fraudulento de inversiones durante 20 años, y estafó por miles de millones de dólares a quienes invertían en supuestos certificados de depósito en su banco con sede en Antigua y Barbuda. Además de esas islas caribeñas y Estados Unidos, el banco tenía clientes en varios países latinoamericanos como México, Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador.