Se conoce menos que, además de guapo, es muy competente en lo suyo. Al principio en la Congregación para la Doctrina de la Fe –el antiguo Santo Oficio— y luego junto a Benedicto XVI en el Vaticano, monseñor Gänswein ha puesto su preparación teológica, sus seis idiomas y su sonrisa perenne al servicio de un papa enfermo, anciano y acosado por los escándalos.
Con información de El País.