Ya sabemos que en el cine se agarran de los personajes exitosos y no los dejan ir nunca:“Te dan 1.000 dólares por un beso y 50 centavos por tu alma”, decía Marilyn Monroe, quien, por ejemplo, sigue siendo imagen de marcas y perfumes después de muerta.
Desde que César Romero interprentó al Guasón en la serie de Batman de la década de 1960, el personaje ha evolucionado sobremanera: cada vez más loco, sádico y complejo, cada vez más humano pero a la vez más perturbador. De hecho, son pocas personas las que le siguen diciendo el Guasón: ya casi todos le dicen Joker porque la palabra en inglés se acerca quizá un poco más al demonio detrás del maquillaje.