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sábado, 20 de febrero de 2016

NACIONALES

Inauguran este sábado Centro de Procesamiento de Pescado en Monagas
 La producción orgánica y agroecológica, la participación integral de los productores, la diversificación complementaria de la actividad cafetalera y la práctica del tradicional convite son, en resumen, las máximas orientadoras de la nueva agricultura del café que impulsan los comuneros de La Azulita, en el estado Mérida.
En esta localidad de la región andina venezolana, ubicada unos 40 kilómetros al noroeste de la ciudad capital de la entidad, funciona desde hace nueve años la Empresa de Propiedad Social (EPS) Torrefactora Corazón del Café, iniciativa productiva que opera en el área territorial de la Comuna Socialista Agroecológica El Tambor.
El Consejo Federal de Gobierno (CFG), el Ministerio del Poder Popular para las Comunas y la Gobernación del estado aportaron, de manera progresiva, cerca de 1,8 millones de bolívares en inversión para la iniciativa, mientras que la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (CIARA), la Misión Vuelvan Caras y el Plan Café brindaron tutela técnica y formación a los 21 productores integrados en la EPS.
Julio César Marquina, habitante de la aldea Mirabel, cercana a La Azulita, es uno de los productores integrados en la Torrefactora Corazón del Café, EPS donde los caficultores mantienen prácticas amigables y respetuosas del medio ambiente.
"Impulsamos fincas diversificadas, productoras de café, en combinación con otros rubros, para garantizar el abastecimiento primario de las familias. Gracias a la organización del poder popular en Revolución, hemos elevado nuestra capacidad y están floreciendo unidades productivas que dignifican al trabajador del campo", resalta Marquina, en entrevista con medios del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci).
Acota que el trabajo en el ámbito de la EPS excluye la utilización de venenos, alterna cultivos y proyecta contribuir a la intensificación productiva que ha convocado el Ejecutivo nacional, para fortalecer la economía del pueblo y hacer frente a la guerra económica derechista.
Trascendiendo la producción primaria
La Torrefactora Corazón del Café trasciende la recolección del grano y abarca los procesos de secado, molienda y empaque, visión integral que complementan con la comercialización y el turismo rural comunitario.
Julio Mota, productor de la EPS, explica que la unidad tiene capacidad para procesar más de 3.000 kilos anuales de café, pero también producen plántulas y semillas en viveros múltiples, abonos orgánicos y semillas ancestrales, que inciden directa e indirectamente en las huertas y fincas del municipio Andrés Bello.
"Comprendimos que solo a través de la diversificación y de la transformación del café, los productores pueden desarrollarse de manera integral. Asumiendo que el trabajo es un ente transformador del individuo", resalta.
Explica que la caficultura se combina de manera complementaria con el turismo en la EPS, tomando en cuenta las bellezas naturales de la jurisdicción, que está ubicada en un corredor de tránsito para aves migratorias e insectos, de importancia para el equilibrio de ecosistemas regionales.
"Hemos recibido grupos de Francia, de Suiza y de Alemania. Visitan nuestros viveros, nuestras unidades de producción y se nutren con conocimientos sobre la cadena productiva del café", detalla Mota, y agrega que tienen capacidad para el alojamiento de 15 personas.
Producción con arraigo cultural
La definición formal de la palabra convite atañe a la acción y efecto de convidar, y a la reunión de trabajadores que prestan sus servicios a cambio de comida. Entre los caficultores de La Azulita, el vocablo abarca la solidaridad, el trabajo colectivo, la transmisión de conocimientos ancestrales y el arraigo de la cultura productiva comunal.

"Desde 2009 venimos impulsando la producción, con ahínco en la participación de la mujer y de los adultos mayores en las organizaciones socioproductivas comunales y familiares. Es un trabajo que integra en los convites a toda la familia; mujeres, hijos y hombres", resalta Shirley Guerra, vocera del consejo comunal Mirabal y productora de la EPS.
Destaca el aporte de los adultos mayores del municipio, quienes han sido testigos del éxodo de jóvenes locales hacia universidades y fuentes de trabajo en las urbes, pero acompañan a aquellos emprendedores que incursionan en el campo, al rescate de la tradición productiva rural merideña.
Los productores de la Torrefactora Corazón del Café coinciden al señalar que la transformación de la conciencia ha sido el reto más difícil de sortear en la etapa productiva de la EPS, pero sostienen que continúa en desarrollo la tarea de sumar caficultores al procesamiento comunal.