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sábado, 12 de diciembre de 2015

Google lanza un buscador para mapear zonas deforestadas

Google mapea zonas deforestadas y combate cambio climático
Una conexión a internet y un buscador como Google es todo lo que se necesita hoy en día para controlar la deforestación, uno de los fenómenos culpables de la emisión de gases de efecto invernadero y del cambio climático.

Nada que ver con las posibilidades tecnológicas de unos años atrás, cuando el coste de las imágenes por satélite y las licencias de software solo estaban al alcance de unos pocos.

Quienes investigan las pérdidas de masa forestal ya no observan igual la Tierra desde la aparición hace cinco años de la nueva plataforma Earth Engine de Google.

"Ha ayudado a quitar barreras que nos impedían trabajar en países en vías de desarrollo. Ahora tenemos acceso a todos los datos satelitales gratuitos de los últimos cuarenta años como los de la NASA, la Agencia Espacial Europea o Brasil", afirma el experto de la FAO Danilo Mollicone.

Google ha puesto a disposición del público sus potentes ordenadores, dotando a cualquiera que esté conectado a la red de datos, mapas y "lo que uno quiera", según el italiano.

En el "escaparate" de la cumbre del clima de París se han visto en estas dos semanas todo tipo de iniciativas para evitar el calentamiento global.

La de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en asociación con Google, por ejemplo, pretende ayudar a los países a combatir el cambio climático y enseñar a los técnicos a emplear la nueva tecnología digital.

Aunque las infraestructuras siguen siendo complejas, las herramientas se han simplificado pero, en cualquier caso, hay que saber manejarlas.

Una vez dominada la técnica, los resultados no se hacen esperar. Ahora es posible crear un mapa de los bosques de Australia en tres segundos, mientras que en el pasado se tardaba meses en acceder a los datos y realizar los cálculos con ordenadores propios.

Mollicone detalla que han elaborado mapas similares en treinta países en desarrollo, desde Túnez a Ghana o Burkina Faso, "donde no existe ninguna capacidad de construir imágenes satelitales o comprar el software para su análisis".

Así, estudiar la productividad de la vegetación en un único punto a lo largo del tiempo puede ayudar a conocer en detalle efectos como los del fenómeno de El Niño, que esta temporada amenaza con ser uno de los más potentes de los últimos 65 años.

Con el inmenso archivo de imágenes de Google hay posibilidad incluso de quitar de un plumazo la nubosidad. En Papúa Nueva Guinea, un país tropical con el cielo constantemente cubierto, a partir de todas las fotografías satelitales del año se puede "limpiar la atmósfera de nubes" y reconstruir el mosaico de píxeles que represente solo la superficie del terreno, según el experto.

El nuevo mapa deja al descubierto zonas que están sufriendo la deforestación lejos de los ojos de los mismos guardabosques y pobladores, que conocen muy bien el terreno pero no con tanto detalle.

Ahora pueden complementar sus conocimientos tradicionales con los que brinda la tecnología del famoso buscador, con la que se sienten más familiarizados.

"El objetivo es enseñar a los países a controlar sus bosques. Les indicamos como hacer informes y emplear la metodología de la Convención (marco de la ONU) sobre el cambio climático", indica Mollicone, que agrega que también están en contacto con organizaciones civiles.

Al margen de estas innovaciones, la FAO continúa elaborando informes a partir de los datos que proporcionan los países y otras estimaciones para medir la deforestación, que ha sumado 129 millones de hectáreas en el mundo en el último cuarto de siglo y es la causante de una décima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Un proceso difícil de controlar por las continuas pérdidas y ganancias de masa forestal, su conversión para otros usos y otras formas de degradación, pero necesario si se pretende mantener unos bosques que, a través de los árboles y los suelos, absorben de la atmósfera el dióxido de carbono que tanto preocupa. 

EFE