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viernes, 19 de junio de 2015

Radiografía a una célula terrorista: el Estado Islámico a un año de su creación

(Beyrouth,  AFP).- Desde la proclamación de su “califato” entre el Tigris y el Éufrates hace un año, el Estado Islámico (EI) se ha convertido en un grupo yihadista conocido por su violencia extrema que suscita terror y también atracción.
El 29 de junio de 2014, esta organización dejaba atónito al mundo anunciando la creación de un “califato” y pidiendo a los musulmanes lealtad a su jefe Abu Bakr al Bagdadi, el “califa Ibrahim”. Prometía asimismo someter a “Occidente y Oriente”.
Un año más tarde, el “califato” se extiende en un inmenso territorio de 300.000 km2, en gran parte desértico, que une el norte y el oeste de Irak al norte y el este de Siria.
El EI ejerce el poder con mano de hierro. Sus miles de combatientes, armados con equipos militares sofisticados, someten a la población y aterrorizan a sus adversarios.
El grupo utiliza la brutalidad como instrumento psicológico, recalca Karim Bitar, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRI) de París.
“Al no retroceder ante la violencia extrema y escenificándola para producir una fuerte impresión, Daech [acrónimo árabe del EI] aplica una técnica en la que el impacto psicológico es más importante que las propias acciones”, explica a la AFP este investigador.
“Fue esta guerra psicológica la que hizo que encarne, para Occidente, la amenaza absoluta”, añade.
Las matanzas, con fotografías y vídeos difundidos a través de las redes sociales, se convirtieron en su sello de identidad. Comenzaron con la de unos 1.700 reclutas, en su mayoría chiitas, en Irak y le siguieron 700 miembros de una tribu sunita siria. El grupo también ejecutó a soldados sirios, decapitó a cooperantes y periodistas, disparó a homosexuales desde tejados y quemó en una jaula a un piloto jordano.
El EI ha caído en “una especie de ritual de la violencia e incluso en una pornografía de la violencia” que le permite acaparar la atención internacional, recalca Peter Harling, experto en Crisis Group.

Victorias y reveses

Su terrible reputación de asesinatos, torturas, conversiones forzadas y esclavitud provocó el desplazamiento masivo de habitantes a países vecinos como Líbano, Jordania y Turquía.
El Estado Islámico de Irak fue creado en 2006. Más tarde sus dirigentes se aprovecharon del caos en la vecina Siria y decidieron ir por libre al no conseguir fusionarse con el brazo local de Al Qaida.El EI conoce bien el terreno porque fue fundado por personas leales al exdictador iraquí Sadam Husein, que se pasaron a Al Qaida tras la caída de su jefe.
A mediados de 2014 conquistaron Mosul, la segunda ciudad de Irak, y buena parte de las provincias de mayoría sunita de Nínive, Kirkuk, Saladino, Anbar y Diyala.
En Siria, el EI tomó el control de la provincia de Raqa, la mayor parte de la de Deir Ezor, ambas ricas en recursos petroleros, y una parte de la de Alepo.
Sus últimas conquistas fueron Ramadi, la capital provincial de Al Anbar, y la ciudad siria de Palmira.
Pero también sufrieron derrotas, perdiendo Tikrit en Irak y recientemente la localidad siria de Tall Abyad, frente a fuerzas apoyadas por bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos.

Pragmatismo

El EI sabe ser “pragmático” cuando le conviene, como hizo en Palmira, donde no destruyó la parte monumental de esta ciudad histórica, al contrario de lo que hizo en Irak. Y es que comprendió que una destrucción “habría sido la mejor forma de ponerse en contra a la población local”, que vive desde hace un siglo del turismo, explica Peter Harling.
Yezid Sayigh, del Centro Carnegie en Oriente Medio, afirma que el EI se ha fijado como prioridad reforzar su “califato” en Siria y en Irak, donde se asentó en regiones sunitas “que fueron marginadas o desatendidas” por el poder.Desde la proclamación del “califato”, el EI atrajo a yihadistas en Libia, Egipto, Arabia Saudí, Túnez, Yemen y Pakistán, y también a combatientes extranjeros, sobre todo en Europa.
“El EI quiere afirmar: ‘Somos un Estado real y una alternativa’” al poder actual, resume Sayigh.