Lo Último

.

.

miércoles, 11 de abril de 2012

EFE: Chavismo y oposición mantienen opiniones divergentes a 10 años del 11-A

(EFE).- El golpe de Estado iniciado hace hoy diez años contra el presidente venezolano, Hugo Chávez, sigue separando a los seguidores del mandatario, que reiteraron la necesidad de recordar los acontecimientos de aquel día, y a la oposición, que considera que el 11 de abril no hay nada que celebrar.

El chavismo realizó hoy varios actos en Caracas para recordar una jornada marcada por al menos 19 muertos y 100 heridos que se produjeron aquel día de 2002, a manos de francotiradores y policías metropolitanos, mientras que el mandatario venezolano comentó la jornada a través de varios mensajes en la red social Twitter.

“¡Vivan nuestros mártires de Puente Llaguno! ¡Viva la Revolución! ¡Abrazos a todos y a todas allá en Puente Llaguno! ¡Espérenme que ya casi salgo!” hacia Venezuela, indicó Chávez, en Twitter, al confirmar que hoy regresa al país desde Cuba, donde recibe un tratamiento de radioterapia por el cáncer que padece.

“11 de Abril! Tremenda prueba aquella a la que fue sometido el Pueblo Venezolano! Bendito seas Pueblo mío! Viviremos y Venceremos!”, comentó en otro mensaje el gobernante venezolano.

En el puente Llaguno, situado en el centro de Caracas, se concentraron hoy cientos de manifestantes afines al Gobierno, para recordar las víctimas de aquella jornada.

Ese puente es un “lugar manchado de sangre venezolana derramada de forma alevosa” y también “manchado de infamia por una colosal maquinaria político comunicacional”, manifestó el periodista Ernesto Villegas, orador de orden en la ceremonia de hoy.

Por su parte, el vicepresidente venezolano, Elías Jaua, subrayó que es una “obligación histórica y política denunciar a los responsables de la masacre del 11 de abril”, entre los que mencionó a los dueños de los medios de comunicación, los “generales traidores”, la vieja clase política y a los entonces alcaldes del Área Metropolitana de Caracas.

“El 11 intentaron matar el futuro y el 13 de abril el pueblo revivió el futuro que es hoy el presente que estamos disfrutando con los logros de la conquista del Gobierno bolivariano”, destacó Jaua.
Chávez regresó al poder el 13 de abril de 2002, menos de 48 horas después de haber sido depuesto.

Mientras el oficialismo recordaba la fecha, el líder de la oposición, Henrique Capriles, candidato a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, consideró que el 11 de abril no es una fecha para celebrar sino una jornada de “dolor”.

“Hoy que se cumplen diez años del 11 de abril, nadie en Venezuela celebra ese día y yo veo al Gobierno celebrando ¿qué?, ¿qué celebran? ¿la confrontación entre venezolanos? ¿la división entre el pueblo? ¿la división entre las familias?”, dijo Capriles en un acto público.

“Nadie recuerda sino con dolor el 11 de abril”, agregó, al preguntarse de qué sirve “seguir alimentando la discusión entre los venezolanos, la confrontación” y dijo: “somos seres humanos y los seres humanos cometemos errores”

“Todos los golpes de Estado son malos, todos, no hay golpes buenos, porque al final el golpe de Estado es un quiebre en la Constitución“, añadió.

Mientras tanto, familiares de las víctimas del golpe de Estado reclamaron hoy justicia tras diez años de “absoluta impunidad” en los que la mayoría de los casos han sido archivados sin sentencia.

Han sido diez años de absoluta impunidad. De los diecinueve asesinatos, solamente dos han sido objeto de condena y diecisiete quedaron completamente impunes”, dijo a Efe el abogado Alfredo Romero, quien representa a las familias de ocho de los fallecidos.

Mientras el Gobierno asegura que la extinta Policía Metropolitana y francotiradores de la oposición dispararon contra su misma gente para justificar el golpe de Estado, sectores opositores afirman que simpatizantes del presidente dispararon contra los manifestantes en aquella jornada.

Tres comisarios de la Policía Metropolitana: Lázaro Forero, Henry Vivas y Iván Simonovis fueron sentenciados a penas de 30 años de prisión por haber ordenado disparar contra manifestantes aquel día, en unas condenas que, según Romero, sólo aclaran dos de las muertes.