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miércoles, 9 de julio de 2014

La euforia del portero argentino tras atajar dos penales

AFP) - El portero argentino Sergio Romero se tomó la revancha de las dudas que existían sobre él antes del Mundial, debido en parte a su suplencia en el Mónaco, deteniendo dos penales en semifinales contra Holanda, este miércoles en Sao Paulo, después de un partido sin goles.
 
Romero no tuvo apenas trabajo en los 120 minutos que duró el partido, con los 90 reglamentarios y los 30 de prolongación, pero apareció en los penales, deteniendo el primer lanzamiento de la serie a Ron Vlaar y el tercero de Holanda, por medio de Wesley Snejder.
Solo concedió dos de los cuatro lanzamientos, el segundo lanzado por Arjen Robben y el cuarto marcado por Dirk Kuyt.
 
Como Argentina marcó sus cuatro lanzamientos por medio de Leo Messi, Ezequiel Garay, Sergio ‘Kun’ Agüero y Maxi Rodríguez, la Albiceleste se colocó con ventaja de 4-2 en los penales y no fue necesario recurrir al quinto por ninguno de sus dos equipos.
 
Ratificado en el puesto por Sabella, que asumió en 2011, los cuestionamientos a Romero se acrecentaron en la última temporada por su falta de regularidad desde su traspaso a préstamo de la Sampdoria italiana (propietaria de su pase) al Mónaco a mediados de 2013.
En el equipo del Principado, Romero no logró desbancar como titular al croata Danijel Subasic y cuando tuvo oportunidades de jugar no dio muchas garantías.
 
Romero se lució precisamente frente a la selección del país al que llegó en 2007, al AZ Alkmaar, después de pocos partidos en el Racing de Avellaneda y tras haberse coronado campeón del Mundial Sub-20 en Canadá-2007.
 
El primer entrenador que tuvo en el AZ Alkmaar fue Louis Van Gaal, el ahora seleccionador holandés, al que ha dejado fuera de la final.
 
Con 27 años, este gigante de 1,92 metros nacido en la selvática provincia argentina de Misiones (noreste), forma parte de la generación que sufrió la dolorosa eliminación ante Alemania (4-0) en cuartos de final de Sudáfrica-2010 bajo la dirección de Diego Maradona.
 
En aquel partido encajó cuatro goles y no se pudo lucir. Tuvo que esperar cuatro años para convertirse en el héroe de su selección.