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martes, 19 de agosto de 2014

¿Eres culpable de la obsolescencia programada?

La bombilla más duradera del mundo, que comenzó a iluminar por primera vez en 1901, se encuentra en California. Te preguntarás cómo esto es posible cuando la bombilla de tu casa no llega ni el año.
Además de todas las razones técnicas como: la anchura de filamento o la tensión a la que ha sido sometida, la verdad es que los fabricantes de bombillas firmaron un pacto para que no durasen más de 1.000 horas, para garantizar su producción.
Esto desencadena un extenso debate sobre la Obsolescencia Programada. Esto quiere decir, que los productos estén diseñados para dañarse al cabo de determinado tiempo. Sin embargo, ¿Esta técnica realmente existe?

¿De quién es la culpa?

Hace años se acusaban a las industrias de la obsolescencia programada, pero hoy en día son los usuarios quienes no esperan para agotar la vida útil de los aparatos electrónicos, como por ejemplo los celulares.
“La industria y los consumidores tienen culpa por igual. A ella no le interesa que los aparatos tecnológicos duren mucho tiempo pero sus clientes tampoco tienen un especial interés en cambiar esta situación. Aunque se podría hacer mucho más por prolongar la vida útil, si el consumidor no lo exige, no se hace”, comentó Carlos Turró, el vicedecano del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de la Comunidad Valenciana en España.
Por parte del mercado existen algunas técnicas indirectas de obsolescencia como la actualización de software, que pueden obligar a cambiar el equipo, ya que el anterior se ha quedado obsoleto o las baterías.
“Existen diferentes baterías con formas distintas de ser cargadas. Algunas veces se recomienda que se carguen completamente antes de comenzar a usar tu nuevo teléfono, otras que es mejor cargarlo mientras se está usando. Como usuario no se sabe, tan sólo corren rumores con los que la industria se beneficia”, indicó.

Cómo cuidar nuestros equipos

Los ingenieros pueden determinar la vida de los equipos en cuanto a diseño y producción. “Tú tienes un teléfono que te vende el fabricante y este tiene que seguir un proceso de actualizaciones, lo que tiene un coste para el fabricante. Por tanto, llegará un momento en el cual ya no saque nada manteniéndolo. Con los terminales Android, por ejemplo, existen muchas versiones. El fabricante tendría que sacar versiones nuevas y aunque muchos de los teléfonos las soportarían no le sale rentable”, aseguró Turró.
Sin embargo, uno puede aumentar la vida de tus equipos de diferentes formas. “La independencia del fabricante se vuelve en ocasiones fundamental para alargar la vida útil del teléfono, ordenador, iPod… por lo que algunos usuarios ofrecen diferentes versiones de software para conseguirlo”.
Los portátiles tienen un promedio de vida de tres años, pero alargar la vida de los mismos depende en mayor medida de los usuarios y no de las empresas.
“En el tema ordenadores, por ejemplo, antes se podían cambiar por piezas el disco duro, la tarjeta gráfica… pero últimamente ya no es así. Con Apple se da un caso muy claro. Los elementos al venir soldados hacen que el gasto técnico pueda suponer directamente un cambio de ordenador”, afirmó el profesor.

Un uso de la tecnología más racional

La industria debe competir fabricando productos con nuevas características, que son demandadas por los usuarios, con precios cada vez más bajos, pero “esta fabricación sin control debería tener ciertos límites”, aseguró el director de la compañía OEP Electrics y fundador del Movimiento SOP, Óscar Burgos.
Este movimiento fue creado en el 2011 y lucha en contra de la Obsolescencia Programada y Adquirida. Asimismo, buscan alternativas de fabricación sin control, en fase de diseño, durabilidad y calidad del producto. “Tratamos de reducir el consumo energético y los residuos generados por los aparatos inservibles, reutilizar las materias primas”, aseveró Burgos.
La mentalidad de usar y botar los productos, Burgos los compara con “con la ropa que se desgasta con los lavados. Nos quedamos con tablets, portátiles, sistemas operativos sin siporte técnico, teniéndolos que tirar por no poder utilizarlos”.
“Hay equipos en los que la batería por ejemplo, no es reemplazable. Se priman otras cuestiones: vendes tus productos aunque no pongas todo de tu parte para respetar el medio ambiente”, expresó Turró.
Aunque la famosa bombilla, creada por Adolphe A. Chaillet, no alumbra con mucha capacidad, se encuentra registrada en el libro de los Récords Guinnes y cuenta con un webcam que la graba en todo momento para certificar el proceso.
Con información de El Confidencial.