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viernes, 5 de octubre de 2012

AP: la sombra de los militares en los comicios venezolanos


AP).- Los militares venezolanos podrían terminar siendo el factor decisivo en las elecciones presidenciales del domingo, especialmente si el presidente Hugo Chávez tropieza en su lucha por permanecer en el poder frente al más formidable contrincante que ha encarado.
Chávez lleva 14 años consolidando su control de las instituciones del Estado, pero son los militares los únicos que tienen influencia suficiente como para decidir para qué lado se inclina la balanza si la votación resulta reñida o surgen cuestionamientos.
La oposición afirma que Chávez le ha estado dando a los militares un papel en la política, por más que la constitución lo prohíba. El candidato opositor Henrique Capriles tuiteó este semana una foto en la que aparecen soldados que dejan de lado su uniforme verde oliva para usar las camisetas rojas de los chavistas.
“¡En mi gobierno nadie será obligado a ponerse la franela de un partido político y menos nuestros militares!”, afirmó Capriles, poniendo de relieve el papel crucial que podrían desempeñar las fuerzas armadas después de las elecciones. El ministerio de Información no respondió solicitudes de la AP para conocer su postura sobre las afirmaciones de la oposición.
“Las fuerzas armadas serán el principal árbitro del proceso electoral”, expresó Diego Moya Ocampos, analista de IHS Global Insight. Agregó que las fuerzas armadas serán particularmente relevantes si Capriles gana por escaso margen o si Chávez se resiste a admitir su derrota.

La historia de Chávez refleja la importancia de las FF AA

La propia historia de Chávez revela lo importantes que son las fuerzas armadas y las divisiones que hay en sus filas. Siendo un teniente coronel de 37 años, Chávez encabezó un intento de golpe fallido en 1992, que le granjeó mucha atención.Chávez fue perdonado y una década después, ya en la presidencia, algunos oficiales se plegaron a un complot para derrocarlo y el gobernante estuvo dos días alejado del poder. En ambos casos, las intentonas golpistas fracasaron porque una cantidad importante de soldados se negaron a plegarse a los levantamientos.
La ultima revuelta exitosa fue el movimiento cívico-militar que derrocó en enero de 1958 al general Marcos Pérez Jiménez, quien había llegado al poder 10 años antes también a través de un intentona.
Oficiales retirados dicen que entre los militares hay profundas divisiones, pero que creen que la fidelidad de los 125.000 miembros de las fuerzas armadas, en particular sus 8.500 oficiales, al orden constitucional hará que acepten lo que dispongan las urnas.
El jefe del comando estratégico operaciones de la fuerza armada venezolana, mayor general Wilmer Barrientos, dijo por televisión el mes pasado que los militares “se van a plegar a la constitución y que van a respetar la voluntad del pueblo”.
Algunos “chavistas” del estado mayor conjunto no se han mostrado demasiado imparciales en momentos en que Chávez se juega la permanencia en el poder por otros seis años.

La diatriba Rangel Silva – Capriles

El ministro de la Defensa, general Henry Rangel Silva, ha aparecido toda la semana en la televisión estatal, recorriendo un hospital militar remodelado o comentando que el gobierno piensa crear unos talleres mecánicos supervisados parcialmente por los militares.
A fines del 2010 Rangel causó malestar entre muchos venezolanos al decir en una entrevista con un diario que ni los militares ni la población aceptarían una derrota de Chávez. El presidente posteriormente defendió al militar.
Rangel volvió a dar la nota esta semana al afirmar que Capriles piensa desmantelar las fuerzas armadas.
Capriles, un ex gobernador estatal, acababa de anunciar que había seleccionado a un general activo, al que no identificó, para que se desempeñase como ministro de defensa si llegaba a la presidencia.
El anuncio dejó entrever que no todos los militares están de acuerdo con el gobierno populista de Chávez, que según organizaciones defensoras de los derechos humanos ha violado en numerosas ocasiones las libertades civiles de los opositores.
Un general recientemente retirado que apoya a la oposición le dijo a la Associated Press que decenas de oficiales, incluidos algunos generales, permanecen activos pero sin asignaciones, marginados para favorecer a elementos leales a Chávez.
“Hay mucha revuelta en la institución”, dijo el militar retirado, quien aceptó hablar a condición de no ser identificado por temor a represalias del gobierno.
Indicó que allegados a Capriles han estado reuniéndose en secreto con oficiales en actividad y que en los encuentros “quitan las baterías de sus celulares” para que no se puedan interceptar las conversaciones.

Capriles “desató una cacería de brujas”

Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, agrupación independiente que analiza las fuerzas armadas, dijo que el anuncio de Capriles “desató una cacería de brujas para determinar” a cuál de los 500 generales y almirantes había seleccionado Capriles como ministro.
San Miguel cree que la principal amenaza de violencia no vendrá de los militares si no hay un ganador claro el domingo y surgen disputas, o si la oposición gana por estrecho margen. Dijo que lo que más le preocupa son las milicias pro-Chávez, “cuerpos armados que operan al margen de la ley y que en el pasado han funcionado al término del cierre de las mesas electorales”.La totalidad de la cúpula militar es nombrada por Chávez. San Miguel calcula que hay unos 300 elementos que son incondicionales de Chávez entre los oficiales y que la mayoría de los cuadros medios y bajos no están necesariamente comprometidos con el proyecto del mandatario.
Muchos venezolanos opinan que las milicias, cuyo número se cree es superior a los 100.000, son poco más que matones. Sus líderes no le responden a las fuerzas armadas sino más bien a un oficial chavista, según San Miguel. Un miembro de esos grupos, Raiza Urbina, dijo a la AP el viernes en un centro comunitario que denomina “La Fortaleza”, en la barriada de Petare, al este de la capital, que no aceptará una victoria de Capriles. “Tenemos un plan B”, dijo la mujer al ser consultada sobre que haría con los 398 bien armados milicianos de su grupo y muchos de los cuales disponen de nuevos rifles Kalishnikov. Se rehusó a comentar.
“Me puedes entrevistar cuando lo implementamos”, agregó Urbina, en parte calva por la quimioterapia por cáncer de seno y que dice se expandió al hígado.
Ha habido violencia preelectoral esporádica. Elementos chavistas trataron de obstruir marchas y actos opositores y dos partidarios de Capriles murieron baleados durante una caravana el sábado pasado en Bariñas, el estado del presidente.
Hay quienes dicen que los soldados podrían ser presionados para que voten por Chávez. Los militares recibieron el derecho al voto en 1999, durante el primer año de gobierno de Chávez.
Las autoridades electorales y líderes políticos de ambos bandos han dado garantías de que se han tomado las medidas necesarias para que el voto sea secreto, pero algunas personas temen que la huella digital del pulgar que se toma para verificar la identidad de los votantes pueda ser usada para ver por quién se pronunció alguien.
Chávez, quien fue elegido por primera vez en 1998 luego de un intento fallido de golpe, se ha rodeado de soldados, activos y en retiro. Cinco de los aproximadamente 30 ministros que tiene son o han sido militares, incluidos los que están a cargo de las carteras de salud, alimentos y bancos públicos.
También ocupan puestos clave, como la presidencia de la Asamblea Nacional en manos de un militar retirado, y han sido elegidos gobernadores de los principales estados de Venezuela.
Rangel, el ministro de la Defensa, es uno de siete ministros que Estados Unidos incluyó en su lista de traficantes de drogas. Los acusa de suministrar armas a la principal guerrilla colombiana de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC) y de ayudar al narcotráfico. Washington ha congelado los bienes que puedan tener en Estados Unidos y prohibido a los estadounidenses que tengan tratos con ellos.
El gobierno estadounidense dice que Venezuela sigue siendo el principal punto de partida de los cargamentos de drogas que se dirigen de Sudamérica a Estados Unidos.
Por Frank Bajak