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lunes, 23 de febrero de 2015

Jefa del FMI llama a aumentar la oferta laboral femenina e impulsar sus economías

(Washington, 23 de febrero. Reuters).- Las naciones tendrían que remover las leyes que impiden que las mujeres trabajen para poder aumentar la oferta laboral femenina y para darle impulso a sus economías, dijo el lunes la directora gerenta del FMI, Christine Lagarde.
“En demasiado países, demasiadas restricciones legales conspiran contra que las mujeres sean económicamente activas”, escribió Lagarde en un blog.
En un mundo que busca el crecimiento, las mujeres ayudarán a encontrarlo -si existe una cancha nivelada en vez de una conspiración insidiosa”.
Durante la gestión de Lagarde, la primera mujer que llega al máximo cargo del Fondo Monetario Internacional, la organización financiera global ha renovado la promoción de un fortalecimiento del rol de la mujer en la economía global, que considera podría impulsar las perspectivas de crecimiento y mejorar el desarrollo.
Tales argumentos podrían ser más persuasivos ante la desaceleración global del crecimiento y en países con poblaciones que envejecen rápidamente -como Japón-, donde la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral es muy inferior a la del promedio de la Ocde.
Pero el FMI tiene que abordar el tema con cuidado para no hacer críticas explícitas de las leyes de los 188 países miembros, que incluyen a estados como Mali y Yemén, que han estado entre los de peor desempeño en los índices de igualdad de género.
El FMI ha buscado formular sus argumentos en términos económicos.
En un estudio previo, el Fondo dijo que tener cifras similares de hombres y de mujeres en la fuerza laboral podría impulsar el crecimiento económico en un 5 por ciento en Estados Unidos, un 9 por ciento en Japón y un 34 por ciento en Egipto.
En un reporte del FMI, publicado el lunes, los investigadores descubrieron que pese a los avances en la igualdad de género, casi un 90 por ciento de los países sigue teniendo al menos una restricción legal basada en el género, y 28 países tienen 10 o más de tales leyes.
Esas normas incluyen límites a los derechos de propiedad de las mujeres y leyes que le permiten a los maridos impedir que sus cónyuges trabajen, o que le impiden a las mujeres ejercer determinadas profesiones.