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lunes, 23 de febrero de 2015

JVR asegura que “el pueblo aprendió a no dejarse engañar por el contoneo”

El periodista José Vicente Rangel en su columna “El Espejo” publicada en el diario Últimas Noticias señaló que “el pueblo aprendió mucho durante el proceso bolivariano, aprendió leyendo la Constitución, aprendió de Chávez a distinguir dónde está la verdad y dónde la mentira”.
Asimismo, indicó que la oposición “siempre” niega su participación de “arremeter” contra el orden constitucional, “aun cuando esté metido hasta la coronilla en oscuras aventuras“.
“Resulta patético el esfuerzo de los dirigentes opositores para descalificar las denuncias sobre sus vínculos con la subversión. De inmediato se les ve el bojote, porque el pueblo aprendió de Chávez a no dejarse engañar por el contoneo“, aseveró.
A continuación el texto íntegro:
1.- Hugo Chávez fue un maestro de la comunicación. Poseía una inmensa capacidad para expresar lo que quería decir de forma sencilla. Coloquial. Sin rebuscamientos. Fue esa su arma más letal: la palabra llana, sin maquillaje. Una manera de expresarse a partir de los dichos del pueblo. Por eso las élites lo tildaban de chabacano. De barriobajero. Pero el discurso chavista tenía un poderoso atractivo para la mayoría del país. Recuerdo una expresión suya cuando sus detractores estaban dispuestos a todo y le reclamaban seriedad. Ese mal entendido sentido de la seriedad que consiste en ponerse solemne y recurrir a palabras huecas. Fue la vez que, ante la ofensiva del enemigo, brutal, descalificadora como siempre, lo desenmascaró con un dicho popular. Por cierto, eran tiempos de conspiración en los que los comprometidos negaban la aventura en que estaban metidos. “Por más que te contonees, siempre se te ve el bojote”, exclamó ante una multitud que, de inmediato, captó el mensaje y eximió a Chávez de más explicaciones. El efecto de poner en evidencia al engaño lo logró el orador.
2.- El significado de aquel refrán -extraído de la cantera popular- no ha perdido vigencia. Al contrario, es la mejor caracterización que se ha hecho de la actitud ambigua, dual, del liderazgo opositor. Que consiste, desde que Chávez llegó al poder en 1999, en tirar la piedra y esconder la mano. De un liderazgo obstinado en arremeter con hipocresía contra el orden constitucional ocultando el propósito. Siempre negando su participación, aun cuando esté metido hasta la coronilla en oscuras aventuras.
3.- Por eso la duda razonable sobre las aclaratorias que suele hacer la oposición. Si fuera por el sempiterno formato que emplean sus dirigentes para negar su participación en la desestabilización, no habría ocurrido el golpe del 11-A, el paro petrolero, el terrorismo y la guarimba. ¿O es que la dirigencia opositora cree que los venezolanos somos pendejos?
4.- El pueblo aprendió mucho durante el proceso bolivariano. Aprendió leyendo la Constitución. Aprendió de Chávez a distinguir dónde está la verdad y dónde la mentira. No necesita intérpretes. Sabe leer el silencio y distingue de inmediato la traición de la lealtad. Cuando la oposición cree que está engañando al pueblo, la engañada es ella porque la intuición del colectivo nacional capta, rápidamente, lo que se trama.
5.- Por eso resulta patético el esfuerzo de los dirigentes opositores para descalificar las denuncias sobre sus vínculos con la subversión. De inmediato se les ve el bojote, porque el pueblo aprendió de Chávez a no dejarse engañar por el contoneo, y, en segundos, descubre lo que está detrás. La última denuncia del presidente Maduro podrá ser banalizada. Se burlarán de ella. La negarán una y mil veces. Pero fracasarán en el intento de disimular sus intenciones. Porque la historia es implacable: los sindica cada vez que niegan su participación. Ya que de antemano se sabe que cuando dicen no, es todo lo contrario. Es la falsedad enmascarada. Lo fue en episodios pasados, como la traición del 11-A y el miserable paro de la industria petrolera, hechos que contaron con apoyo de la oposición que los negaría cínicamente. O como ocurrió, recientemente, con la guarimba criminal, defendida por ellos -y glorificada-, ante la cual, posteriormente, tomaron distancia sin llegar a condenarla. Siempre es así. Porque, como Chávez lo dijo, “por más que te contonees, siempre se te ve el bojote”.

“Por más que te contonees”
“El Espejo”
Por José Vicente Rangel
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