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viernes, 4 de abril de 2014

MUD repudió que “grupos violentos ajenos a la UCV arremetieran contra ella”

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), expresó su“rechazo categórico” ante las nuevas acciones violentas que se registraron contra la Universidad Centra de Venezuela y lo cataloga como una política de Estado contra las casas de estudio superior.
A través de un comunicado, las agrupaciones políticas que conforman la Unidad fijaron posición por la violencia que se suscitó en la máxima casa de estudio del país este jueves. En el texto mencionan la implementación de una nueva medida de violencia en la que “despojan de ropa a los estudiantes dejándoles desnudos, luego de golpearles y amenazarles”.
En ese sentido, los adversarios al Gobierno, piden que “el Gobierno desmantele y desarme, de inmediato, a los grupo paramilitares, convertidos, junto con la delincuencia, en una nueva amenaza de violencia y de muerte contra los venezolanos”.
A continuación puede leer el comunicado íntegro completa:
Ante los hechos ocurridos ayer en la Universidad Central de Venezuela, cuando una vez más la combinación de Guardia Nacional, Policía Nacional Bolivariana,grupos violentos ajenos a la UCV y los paramilitares vuelven en arremetida contra ella, sus profesores y en especial los estudiantes, la Mesa de la Unidad Democrática rechaza categóricamente el nuevo ataque contra esa casa de estudios.
Pero el nuevo ataque no se quedó está vez en una lluvia de bombas lacrimógenas, perdigones, la violación de la autonomía universitaria y heridos. ¡No! Ahora se introduce una nueva práctica, ya observada en algunas ciudades del país como Mérida y Maracaibo, por ejemplo; y es la actuación combinada de los grupos paramilitares armados que respaldan al gobierno, junto a la fuerza pública que reprime. Esta nueva acción trae consigo golpes, amenazas de muerte y vejaciones.
En un ejercicio por demás despreciable y humillante para cualquier ser humano, ayer los grupos violentos y los paramilitares decidieron implementar, junto a los ataques con arma en mano, una nueva práctica traducida en el despojo de las ropas de los estudiantes dejándoles desnudos, luego de golpearles y amenazarles.
Todo esto transcurrió mientras el Gobierno anunciaba la Constitución del Consejo Nacional de Derechos Humanos, cuyo objetivo, entre otros, es la protección de los Derechos Humanos de particulares o grupos vulnerables. Cabe entonces preguntarle al gobierno nacional, es que lo ocurrido ayer en la UCV no es una violación de los Derechos Humanos de un ciudadano o de un grupo vulnerable, como los estudiantes, por ejemplo?
En ese sentido, condenamos de la manera más enfática la confabulación que dirige el gobierno en contra de las universidades venezolanas con la presencia de los grupos paramilitares e individuos violentos, extraños a la Universidad en este caso, que notablemente están entrenados para alterar el orden público y están aliados con la GN y PNB, para actuar en contra de los ciudadanos civiles que protestan por mejores condiciones de vida; así como la cobarde y aberrante práctica llevada a cabo por esos grupos en contra de los estudiantes, y finalmente la agresión contra la UCV.
Tanta ha sido la violencia durante las últimas semanas desatada por estos grupos armados, públicamente elogiados por la cúpula del gobierno nacional por su comportamiento “ejemplar”, que el mismo vicepresidente Arreaza en Mérida ha prometido desarmar y hasta lo fecha eso no ha ocurrido.
Nos preguntamos cómo se puede hablar de paz si mientras, se sigue manteniendo y alentando la existencia de estos grupos armados que aterrorizan a todos los venezolanos por igual en nombre de una revolución.
La Mesa de la Unidad Democrática exige que se respete a la comunidad universitaria y a su autonomía. Que se respete el derecho a la protesta pacífica de quienes, como los estudiantes, reclaman un futuro mejor. Que se detengan ya las represiones contra quienes protestan; y por último, pero no menos importante, que el gobierno desmantele y desarme, de inmediato, a los grupo paramilitares, convertidos, junto con la delincuencia, en una nueva amenaza de violencia y de muerte contra los venezolanos, independientemente de su edad, sexo, raza, condición social y opinión política.