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martes, 11 de octubre de 2011

Los 33 mineros de Atacama cuentan cómo es su vida actualmente: no hay lujos ni dinero

Un año después de un milagroso rescate que dio la vuelta al mundo, los 33 mineros de Atacama se esfuerzan por rehacer sus vidas y enfrentar unas penurias económicas que no se desvanecieron con la súbita fama que les dio el derrumbe de su yacimiento en el desierto chileno.

A las 00:10 horas del 13 de octubre del pasado año, Florencio Ávalos emergió a la superficie en la cápsula "Fénix 2" y se convirtió en el primer minero rescatado después de permanecer 70 días sepultado a 700 metros de profundidad.

Casi veintidós horas después, la salida del jefe de turno Luis Urzúa puso fin al mayor operativo de rescate en profundidad que el mundo haya visto, un prodigio de la mecánica y un huracán mediático seguido en directo por mil millones de personas en todo el mundo.

Conocidos como "los 33 de Atacama", estos humildes trabajadores se vieron envueltos de la noche a la mañana en una vorágine de viajes, homenajes y reconocimientos.

Pero si alguien se imaginó un futuro de fama y dinero, se equivocó completamente, y aunque sus vidas cambiaron, ninguno es millonario, y algunos incluso están peor que hace un año.

Víctor Segovia, el "minero escritor", se acuerda de "la luz del sol y el aire fresquito" que le golpeó en la cara tras ser rescatado, y Pedro Cortés, uno de los más jóvenes, asegura que en ese instante sintió que volvía a nacer.

"Lo primero que recuerdo es la emoción que sentí cuando vi a mi familia. Volví la vida", cuenta Segovia a Efe.

En general los mineros están satisfechos con el rumbo de sus vidas, a pesar del impacto psicológico y de las dificultades que enfrentan día a día.

"Mi vida está volviendo a la normalidad. No quiero pensar en lo que ya pasó. Lo malo hay que dejarlo atrás", aconseja Segovia.

Y respecto al dinero, asegura que su situación "es muy parecida a la de antes". "La poca plata que ganamos se terminó", agrega.

Las penurias económicas también agobian a Pedro Cortés, que tiene 27 años y una hija. "No he recibido ninguna ayuda, no tengo seguro de salud ni pensión".

Pero Cortés, que está terminando sus estudios gracias a la ayuda de un ciudadano suizo que se enteró de su historia por la prensa, recalca que la "excelente relación" con su familia le hace sentirse feliz.

Sin embargo, también hay quien ha vivido un infierno personal. Es el caso de Edison Peña, famoso por sus imitaciones de Elvis Presley y porque hacía deporte dentro de la mina San José para soportar el encierro.

Peña, que esta semana ingresó en un centro de rehabilitación, relató a "El Mercurio" que la fama acrecentó sus problemas con las drogas y el alcohol, y que a pesar de que ganó mucho dinero con las entrevistas exclusivas y los derechos de autor, ahora está en la miseria.

Los catorce mineros de más edad recibieron a finales de agosto una pensión equivalente a 540 dólares mensuales que les permitirá jubilarse.

Del resto, unos trabajan, otros buscan empleo, y siete están de baja, con licencias médicas "discontinuas", explica a Efe Alejandro Pino, de la Asociación Chilena de Seguridad.

"El principal diagnóstico son desórdenes del sueño; no duermen bien, tienen sueños recurrentes y pesadillas". En todo caso se trata de trastornos menos graves de lo que se temían los psicólogos que atendieron a los mineros.

La mayoría de los que se han reintegrado al mundo laboral no ha querido volver a la mina, como Víctor Segovia, el autor del diario que recogía las vivencias de los mineros atrapados y que ahora trabaja de chófer.

Éste es el caso también de Darío Segovia, quien bajó por primera vez a una mina cuando tenía ocho años y ahora se dedica a la venta ambulante. "Estoy contento, me gusta mi trabajo; más adelante quiero abrir una frutería", relata a Efe.

Para ganarse la vida, un grupo de mineros -entre ellos Mario Sepúlveda, apodado "Súper Mario" por su extrovertido carácter- se dedica a recorrer el mundo dando charlas de motivación.

Mientras la vida de los mineros vuelve a una relativa normalidad, el productor de Hollywood Mike Medavoy trabaja para llevar a la gran pantalla la epopeya de "los 33 de Atacama".

La película se basará en un libro del periodista estadounidense y premio Pullitzer Héctor Tobar basado en el cuaderno de bitácora de Víctor Segovia.

Los mineros esperan que el desembarco en Hollywood les permita aliviar su situación personal, pero mientras tanto Darío Segovia ofrece una receta infalible para la felicidad: "hay que vivir el día a día y tirar adelante".

EFE