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lunes, 12 de octubre de 2015

¿Qué hay detrás de la esquizofrenia?

EsquizofreniaSeñalan los expertos consultados por EL MUNDO que aún quedan muchos muros que derribar y derechos por alcanzar. «El estigma, la imagen social de la enfermedad mental, en general, es muy dura y está asociada a temas de peligrosidad y violencia. No es una buena carta de presentación», argumenta José Luis Rico, psicólogo y subdirector de la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Personas con Esquizofrenia (Amafe). Sufren el rechazo social y el suyo propio al anticiparse al fracaso, agrega el experto.
Según datos oficiales, los desórdenes mentales representan el 13% de la carga total de enfermedades en el mundo y representan un tercio de todas las discapacidades relacionadas con la salud. Michelle Funk, especialista de la OMS, subraya que diversos estudios realizados en EEUU y Reino Unido han demostrado que «las personas con enfermedad mental mueren entre 10 y 20 años antes que la media de la población». Tal y como puntualiza Funk, «fallecen de las mismas dolencias que el resto de la población, pero al no ser tratados o serlo, pero no con la eficacia y celeridad del resto, acaban pereciendo mucho antes». Insiste en que hay un «enorme vacío» tanto en el tratamiento de afecciones regulares, como en el de la propia dolencia mental.
En palabras del psicólogo, «hay una asimetría muy fuerte entre la dimensión del problema y los recursos destinados. El seguimiento del tratamiento, por ejemplo, en el caso de los afectados por esquizofrenia es mejorable».  Según un estudio realizado por la revista The American Journal of Psychiatry solo un 40% de estos pacientes toma su medicación con regularidad. Bien porque no respetan las dosis, porque se las saltan, porque las toman con más frecuencia de la prescrita, etc. Pero el dato más contundente es que el 25% abandona la terapia durante los primeros 10 días, el 50% durante el primer año y el 75% a los dos años.
Uno de los principales motivos de esta falta de adherencia, argumenta Celso Arango, uno de los psiquiatras más reconocidos en este ámbito, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, es que «no existe conciencia de la enfermedad, ni por parte de los propios afectados, quienes pueden no darse cuenta del problema que tienen». Con el objetivo de mejorar el diagnóstico temprano (y así evitar ingresos involuntarios) y controlar el tratamiento continuado, en otros países, como en Reino Unido, se han creado unidades de intervención precoz. Además de «eficaces, son rentables».