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lunes, 22 de agosto de 2011

Dpa: Hinchas racistas es lo que le espera a Eto’o en Rusia

dpa) – Yuri Zhirkov no podía creerlo: regresaba a Rusia y, en vez de alegría y apoyo, se encontró con kilos de odio bajando desde la tribuna. El camerunés Samuel Eto’o y las otras estrellas del renovado Anzhi pueden ir tomando nota.


El ruso Zhirkov estaba jugando su primer partido en Moscú tras haber dejado el Chelsea en una transferencia de 21,6 millones de dólares, y la recepción fue un coro de silbidos y un hostigamiento constante cada vez que tocaba la pelota.

En la mentalidad de los aficionados de Moscú, Zhirkov se lo merecía, porque se “vendió” dos veces. La primera, cuando dejó Rusia para jugar en la Premier League. La segunda, al fichar por el Anzhi, un club de Daguestán al que los hinchas moscovitas detestan por ser de una provincia predominantemente musulmana.
Pero el dueño del Anzhi, Suleiman Kerimov, es un multimillonario embarcado en una campaña para convertir al que es aún un club provinciano sobre el Mar Caspio, en el Cáucaso, en un equipo de primera línea en lucha por la Liga rusa y trofeos europeos.

El racismo y la xenofobia tienen amplia presencia entre los aficionados rusos étnicos. Los futbolistas extranjeros no eslavos y los del área del Cáucaso son sus objetivos predilectos.

“Muchos hinchas de equipos de Moscú boicotean sus partidos de local cuando se enfrentan a equipos del Cáucaso”, dijo a dpa Igor Shveitzer, periodista ruso especializado en el tema.

Durante décadas, la Liga rusa estuvo dominada básicamente por equipos de Moscú. En los años recientes se añadieron equipos como el Zenit de San Petersburgo o alguno de Siberia central, pero en ambos casos tuvieron en su columna vertebral a jugadores rusos.

El Anzhi, en cambio, está buscando una nueva vía, con Kerimov dispuesto a gastar lo que sea necesario para fichar grandes figuras, entre ellas el veterano lateral brasileño Roberto Carlos o el talentoso Zhirkov.

El camerunés Eto’o parece estar a punto de dejar el fútbol italiano para pasar a jugar en el Anzhi, que pagaría 44 millones de dólares por su fichaje y un récord de 28 millones de salario anual al delantero.

Y Kerimov quiere más. Se habla del holandés Arjen Robben, estrella del Bayern Múnich, del mediocampista ucraniano Anatoli Timoshuk o incluso del español Raúl y el brasileño Dani Alves.

Dueño de una fortuna basada en bancos, empresas de energía y participaciones industriales, Kerimov compró el Anzhi en enero, y enseguida dijo a los medios rusos que gastaría lo que fuera de su fortuna personal para lograr un equipo competitivo.

Así, la capital de Daguestán contará con un nuevo estadio de estándares internacionales a un costo de 288 millones de dólares, sólo un aspecto más en la transformación total del club, que se ubica cuarto en la Liga rusa.

Daguestán es una de las provincias (repúblicas) más pobres y peligrosas de Rusia,
con violentos y constantes choques entre las fuerzas de seguridad del gobierno y los insurgentes islámicos.

El peligro aflora casi a diario, alcanza con dos ejemplos recientes para reflejar la situación: desde una bomba en una tienda de alimentación en Makhachkala, la capital, para hacer estallar otra una vez que la policía y cuerpos de rescate se concentrasen en el lugar de la primera explosión, hasta diez muertos con combates aéreos y de artillería en una zona boscosa del país.

Pero los jugadores no estarán demasiado expuestos a esos problemas, ya que las grandes estrellas del equipo vivirán y entrenarán en Moscú, a dos horas de vuelo de Daguestán, donde sólo se las verá para los partidos.