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jueves, 25 de diciembre de 2014

SALUD

El uso de dispositivos afecta negativamente a la salud en general

Para tener un sueño reparador mejor olvidarse de leer en la cama con los ya habituales eBooks. Lo sugiere un estudio realizado en EE.UU. que ha comparado los efectos sobre el sueño de estos dispositivos electrónicos con los que tiene un libro impreso. Y sus resultados, que se publican en «PNAS», muestran que el uso de dispositivos que emiten luz horas antes de dormir puede afectar negativamente a la salud en general, al estado de alerta y los ciclos del reloj circadiano que sincroniza el ritmo diario de sueño con las señales ambientales externas.
Leer con un eBook antes de dormir perjudica la calidad de nuestro sueñoTal y como explica la investigadora del Hospital Brigham de Boston(EE.UU.) Anne-Marie Chang, los ritmos circadianos naturales del cuerpo son interrumpidos por la luz de longitud de onda corta, también conocida como azul clara, que emiten estos aparatos. En nuestro trabajo, continúa, «aquellos que leyeron en un eBook antes de dormir necesitaron más tiempo para conciliar el sueño y tuvieron menos somnolencia durante la noche que los que leyeron un libro tradicional; además –añade-, los primeros redujeron la secreción de la melatonina lo que retrasó el ritmo del reloj circadiano y vieron disminuida la lucidez mental a la mañana siguiente».
Lo cierto es que el uso de dispositivos electrónicos para la lectura, la comunicación y el entretenimiento ha aumentado considerablemente en los últimos años. Ofrecen una mayor portabilidad, comodidad y facilidad de acceso a materiales de lectura en formato electrónico. Pero su empleo inmediatamente antes de acostarse siempre ha generado cierta una preocupación porque la luz es la señal ambiental más potente que impacta sobre reloj circadiano humano y, por lo tanto, puede jugar un papel en la perpetuación de la deficiencia de sueño. Algunos trabajos previos ya ha demostrado que la luz azul suprime la melatonina, impacta en el reloj circadiano y aumenta el estado de alerta, pero se sabe poco acerca de sus efectos sobre los patrones sueño.

Leer un libro

Para dar una respuesta a estas dudas los investigadores analizaron los patrones de sueño durante dos semanas en 12 participantes que utilizaron un iPad cuatro horas antes de acostarse cada noche durante cinco noches consecutivas. Este mismo patrón se repitió con libros impresos.
Y los expertos comprobaron que aquellos que usaron el iPad tardaron más tiempo en quedarse dormidos, tenían menos sueño por la noche y pasaron menos tiempo en sueño REM, que los que leyeron un libro más tradicional. Además también registraron una reducción en la secreción de melatonina, la hormona que normalmente se eleva durante la noche y juega un papel en la inducción de la somnolencia

Otros efectos del uso del iPad es que los participantes presentaban un retraso en su un ritmo, definido por los niveles de melatonina, de más de una hora, además de que tenían menos sueño antes de acostarse, pero más y estaban menos alerta a la mañana siguiente, después de ocho horas de sueño. Aunque en este trabajo en concreto utilizaron iPads, los investigadores también analizaron otros eBooks, como ordenadores portátiles, teléfonos móviles, monitores y otros dispositivos, todos ellos emisores de luz azul LED.
Debido a que en los últimos 50 años se ha producido una disminución en la duración y calidad de las horas de sueño, afirma Charles Czeisler, director de la División del Sueño y Trastornos Circadianos de citado hospital cree que es urgente hacer un «estudio epidemiológico a largo plazo sobre los efectos de estos dispositivos sobre la salud». No hay que olvidar, añade, que o cada vez más personas los usan, especialmente los niños y adolescentes que ya están experimentando una pérdida significativa del sueño.
Los expertos hacen hincapié en la importancia de estos hallazgos debido a las evidencias recientes que relación la supresión crónica de la secreción de melatonina a causa de la exposición a la luz nocturna con un aumento del riesgo de cáncer de mama, cáncer colorrectal y cáncer de próstata. ABC