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sábado, 12 de septiembre de 2015

El tabú de la hipersexualidad: ¿Manejas el deseo sexual o él te maneja a tí?

¿Una persona puede ser adicta al sexo?, a pesar de que suene como un pregunta extraña, la verdad es que sí, existe una patología llamada hipersexualidad, y en la actualidad se ha incrementado la cantidad de pacientes que asisten a consultas para tratar esta enfermedad considerada un tabú.
Con miras hacia la ampliación de este curioso tema, conversamos con la doctora María Dolores González, ginecóloga y psiquiatra, quien nos comentó que el término médico de esta patología es hipersexualidad. Se trata de la necesidad frecuente y extrema que tiene una persona por el líbido o la actividad sexual, ya sea por la práctica del coito o por la masturbación.
“Es una patología psiquiátrica puesto que la persona debe parar sus actividades cotidianas para alcanzar una satisfacción sexual en cualquier momento, con cualquier persona o practicando la autocomplacencia, pero todo el tiempo quiere tener relaciones sexuales”, afirmó la galeno.
Aunado a esto, dijo que este trastorno considerado como un deseo exacerbado y exagerado de la práctica sexual, en cada género tiene un nombre específico, es decir, en los hombres se denomina satirisis, en las mujeres ninfomanía.Cabe destacar que la población masculina es quien más sufre esta patología y un dato importante es que solo afecta a un 3% de la población. De cada 100 hombres uno lo padece y en las mujeres es igual la cantidad.

¿Cuándo deja de ser algo normal para convertirse en una patología?

Es importante definir la diferencia de cuándo la actividad sexual deja de ser algo normal para convertirse en algo patológico, y establecer así un límite, puesto que una conducta regular sería que el individuo debe ser capaz de manejar el deseo sexual, de lo contrario estaría frente a un problema.
La persona adicta al sexo llega al orgasmo pero sus ansias no se satisfacen, por lo que continúa buscando más, en consecuencia, aparecen sentimientos de culpa y soledad por la dificultad que no encontrar saciar su apetito sexual. Por lo que es posible que desarrollen una conducta antisocial al punto de que pueden llegar a forzar sexualmente a otra persona.En ese sentido la doctora González afirma, que deja de ser algo natural cuando la persona se incomoda con sus altos deseos de estimulación sexual y no lo puede manejar.
“No es lo usual que una persona quiera tener relaciones dos o tres veces al día, a no ser que esté en un período de enamoramiento. Cuando una persona cae en un trastorno de hipersexualidad el deseo de saciar el libido es tan grande que se masturba o busca saciar con cualquier persona en la calle, entre los amigos, familia o como sea. Esto acarrea graves problemas entre ellos de salud, pues puedes caer en una enfermedad de transmisión sexual“, afirma.

La hipersexualidad como consecuencia de la bipolaridad

La problemática del deseo sexual no solo se basa en una falta de control, existen otros elementos que hacen que esta patología tenga forma. La salud mental juega un papel fundamental en el incremento de este trastorno, así como su persistencia. Es por ello que la doctora González afirma que muchos de los casos con hipersexualidad son ocasionados por bipolaridad.
La hipersexualidad se ve con frecuencia en personas que son bipolares en las etapas de manía“, destacó la especialista.
En ese aspecto explicó que las personas bipolares pasan por dos etapas, una en la que se encuentran con el ánimo bajo y hasta deprimidos, y otra en la que su actitud cambia drásticamente y están en una faceta de manía. En ese momento eufórico es donde la persona desarrolla crisis de adicción al sexo.
Sin embargo, la especialista indicó que este no es el único factor causante de esta enfermedad, también lo puede ser la ingesta de cocaína u otras drogas además de otros trastornos mentales propios del paciente desarrollados con el tiempo.
Finalmente la doctora González informó que el paciente con hipersexualidad se trata con terapias psiquiátricas individuales o en pareja, en conjunto con la ingesta de medicamentos hormonales y antipsicóticos para suavizar los efectos del trastorno, sin embargo la patología puede reaparecer.