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domingo, 10 de mayo de 2015

DEPORTES

El Decreto que la AFE y la RFEF se quieren cargar, clave para la economía del Barça

En la trastienda de la huelga no anida otra cosa que no sea la rivalidad entre dos personajes cuyo odio personal y grado de enfrentamiento amenaza con cargarse el fútbol para siempre. Algo que inevitablemente había de pasar y que no ha de extrañar a nadie en un país donde alguien como Ángel Villar, un dirigente troglodita, puede reinar tantos años en la Federación mientras que un abogado ultra, manipulador, ventajista y charlatán, Javier Tebas, lidera la patronal de los clubs.
Si el hecho es o no trascendente lo cierto es que a Villar lo han ninguneado la LFP y el CSD a la hora de redactar ese Decreto Ley regulador del pastel televisivo del fútbol, que asigna de los 1.000 millones de euros un 2% a la RFEF.
Como los equilibrios del fútbol español son, por otra parte, tan frágiles e interesados, las cuentas pendientes abundan y en el caso de Villar y Tebas se bañan en el odio y el resentimiento personal.
El presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), Luis Rubiales, durante la rueda de prensa ofrecida tras la huelga indefinida convocada.Villar, vía RFEF, es quien organiza las competiciones y considera suya la base del negocio, por más que tenga cedida la explotación de los derechos de TV a los clubs, un acuerdo aceptado en su día por la LFP a cambio de no entrar en asuntos tenebrosos como el arbitraje entre otros flecos.
El anticristo
Por su parte, el fenómeno Tebas se ha erigido como el arma exterminadora de esa infección federativa, en este caso pintándole al gobierno un panorama de unión y acuerdo en torno al espíritu y la letra del decreto televisivo recién salido del consejo de ministros.
Hoy sabemos que no es así y que para el Barça la situación podría llegar a ser trágica si no sale adelante en el trámite parlamentario.
La clave de la supervivencia de un club con el presupuesto del FC Barcelona –como el Madrid, claro está- radica hoy en ese diferencial establecido y admitido de ingresos por los derechos de televisión respecto al resto.
Hoy se recoge ese plus adquirido como un criterio de notoriedad, pero está más que claro que la Liga sin el Barça y el Madrid actuales no valdría ni un tercio de esos 1.000 millones.
No obstante, el Barça impulsó y firmó en 2010 un documento base –hoy evolucionado en ese decreto- en el que se comprometía a no incrementar sus ingresos (140 millones anuales de euros) con el fin de mejorar las ganancias del resto de los clubs y pactar factores de crecimiento conjuntos, positivos y perdurables. El decreto ordena, para siempre, un reparto del 50% a partes iguales, un 25% en función de los resultados ponderados de las últimas 5 temporadas y el otro 25% por esa notoriedad que vendrá dada por los taquillajes o aforos y los indicadores oficiales (CIS) de popularidad. Le llamen como le llamen, ese 25% será para Barça y Madrid porque aportan las estrellas del circo.
Para el Barça, el decreto es clave, fundamental y absolutamente necesario pues por primera vez queda escrito y es ley que el bloque de sus ingresos televisivos no puede bajar de esa cantidad que viene a ser el 25% de los ingresos azulgrana. Una rebaja de por ejemplo 40 millones si cambiase este escenario significaría que el Barça no podría pagar lo que paga a sus cracks, que debería rebajar sueldos o empezar a deshacerse de algunos jugadores importantes. Eso o empezar a plantearse una subida de cuotas histórica.
Paradójicamente, el Barça podría perder alguna de las caras de esa foto de los huelguistas de la AFE que, aunque parezca que defienden otra cosa, proponen desmontar el decreto.
Lo que el Barça tiene muy claro es que el beneficio coral derivado de ese decreto para todo el fútbol español proviene de su postura original de sacrificar la venta individual de sus derechos a corto para que la ‘totalidad’ de los clubs salieran ganando a medio plazo. Ese momento ha llegado, pero también la amenaza de que todo se venga abajo si la presión de los futbolistas, manejados desde los perversos intereses federativos en este caso contra la oscura venganza del tirano Tebas, asusta al gobierno.
El dinero de los derechos indudablemente se lo han ganado los clubs que, como el Barça, han de destinar más de la mitad de sus ingresos a pagar las millonarias nóminas de los futbolistas, de esos cracks que, junto a los del Madrid, Atlético, Athletic o Valencia, reivindican la seguridad y la protección de los futbolistas más modestos de Segunda B y de la Liga Adelante. Por admirable, solidario o justo que sea el motivo el Barça sostiene que ya ha hecho un gran esfuerzo como para ahora le toquen, o le quieran tocar, su dinero. Y no es por usura ni por el ánimo de un enriquecimiento desaforado, sino por supervivencia. Que Tebas y Villar, o el CSD si le corresponde, hagan mejor su trabajo.