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martes, 17 de septiembre de 2013

El Vaticano pide crear una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio

EFE-El secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, Dominique Mamberti, aseguró que "la Santa Sede está profundamente preocupada por los recientes y trágicos sucesos en Oriente Medio y otorga su máximo apoyo a los esfuerzos de establecer una zona libre de armas nucleares" esa región. 

La postura del Vaticano fue expresada ayer por el monseñor Mamberti durante la 57ª conferencia general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) que se celebra en Viena, según un comunicado publicado hoy por la Santa Sede. 

Mamberti dijo que "una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio es el mejor ejemplo para la verdad, confianza y afirmación de que la paz y la seguridad son posibles sin la posesión de armas atómicas". 

El secretario para las Relaciones con los Estados vaticano también se refirió a los últimos acontecimientos en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. 

La Santa Sede "está firmemente convencida de que las actuales dificultades deben y pueden superarse a través de canales diplomáticos, haciendo uso de todos los medios que la diplomacia tiene a su disposición, y lo considera necesario para superar los diversos obstáculos que objetivamente impiden la confianza mutua", subrayó. 

Añadió que "es necesario poner énfasis en el proceso de desarme nuclear, incluido el desmantelamiento de las armas nucleares, ya que la no proliferación es esencial también desde un punto de vista humanitario". 

Mamberti afirmó que renueva "la llamada a los líderes de las naciones para poner fin a la producción de armas atómicas y transferir el material nuclear de fines militares a actividades pacíficas". 

La Santa Sede, en calidad de sujeto soberano del derecho internacional, fue invitada al foro como miembro fundador del OIEA, que se creó ante el fenómeno de la energía nuclear y el peligro de la proliferación, dijo a Efe el monseñor brasileño-argentino Osvaldo Neves, que trabaja en la Secretaría de Estado. 

La Santa Sede logró el reconocimiento de la URSS gracias al Tratado de No Proliferación nuclear, al que se adhirió el 25 de febrero de 1971, para un año después acordar que se sometía a las inspecciones correspondientes por parte de la organización de la energía atómica. 

"Lo firmó por una cuestión simbólica, porque la Santa Sede no puede tener armas nucleares, no podríamos tener una planta de enriquecimiento de uranio que no cabría en los 43 kilómetros cuadrados que tiene el Vaticano", afirmó Neves.