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sábado, 13 de septiembre de 2014

Festival de Cine Caracas proyectará en la gran pantalla realidad de Latinoamérica y el Caribe

 AVN.- El 1er Festival Internacional de Cine Caracas, que fue inaugurado este viernes y se extenderá hasta el próximo 21 de septiembre, proyectará 81 películas creadas en Latinoamérica y el Caribe, que permitirán al espectador ver reflejada su realidad social y cultural en la gran pantalla, y así liberarse del cine comercial que habitualmente se exhibe en las salas del país.
Desde la Sala Manuelita Sáenz del Teatro Bolívar, donde se dio inicio al evento cinematográfico, el alcalde del municipio Libertador de Caracas, Jorge Rodríguez, indicó que el festival representa un acto de liberación espiritual, cultural y territorial.
"Es un cortocircuito a los circuitos del cine comercial que acabaron con el cine en Venezuela y sus salas de cine; y sobre todo con ese orgullo que tenían los caraqueños cuando hablaban de su Teatro Catia, del Cine Rialto, del Cine San Agustín, del Cine Junín, del Cine Cipreses", dijo.
El cine comercial, recordó, invadió progresivamente el país en "una operación que acabo con los cines en la calle, frente a la plaza para convertirlos en un argumento y una excusa para el aire acondicionado, para el mercantilismo barato".
Al respecto, la jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faria, quién también participó en el acto inaugural, lamentó que durante mucho tiempo el séptimo arte había sido secuestrado por los centro comerciales y por las grandes cadenas capitalistas que lo conciben como un negocio, más que como una expresión artística capaz de ser testimonio de la historia de los pueblos.
"Uno abre la cartelera de cine y piensa que somos libres de escoger, pero no, tenemos una oferta que nos encajona en el ser que al capitalismo le conviene que sea la gente y no en el ser que somos. Somos un ser creativo, solidario, insurgente y entregamos amor a todo lo largo y ancho de nuestra América que nuestro comandante rescató y unió", expresó.
Por ello, resaltó, el festival "nos permite reconocernos, encontrarnos; permite que a través de esas proyecciones de realidades nos veamos, nos sintamos y que concretemos a través del cine que somos iguales, que somos una potencia para la paz".
En este sentido, el director Carlos Brito, indicó que este festival marca el inicio para que en el cine "nadie nos imponga la manera de reconocernos en la pantalla".
"El riesgo, el compromiso y la honestidad deben ser las nobles causas que nos permitan seguir animándonos en la conquista de un cine que cada día más nos convoque, más nos muestre, más nos asombre y más nos haga seguir soñando cuando caiga la noche en las salas", enfatizó. 
Por su parte, el director Carlos Azpúrua, señaló que la realización del festival convierte a Venezuela en vanguardia del cine, que actualmente representa una de las expresiones culturales más significativas en el país, por lo que es necesario rescatar su significado cultural.

"La gran importancia del festival está en que nosotros consumimos 90% de cine americano comercial, nos lleva a que el criterio de la diversidad como derecho humano en el cine no se cumple, hoy llegó el festival para cumplirlo".
La inauguración fue clausurada en la Plaza Bolívar del casco central capitalino, donde se realizó una ruta histórica llamada "Y la foto se movió", la cual mediante una representación teatral representó una síntesis del nacimiento y evolución del cine.
Se rememoraron las primeras películas proyectadas en el país: Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa y Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo, dirigidas por Manuel Trujillo Durán y estrenadas en 1897 en el Teatro Baralt de Maracaibo. Además se hizo un repaso por el cine mudo hasta llegar a la modernidad.
Para el actor Otoniel Fernández, quien participó en esta pieza teatral, la importancia del festival radica en poder mostrar a "las nuevas generaciones películas de una época gloriosa del cine venezolano, de las que no fueron testigos. También podemos ver las nuevas propuestas locales y de todos los países hermanos".
Para esta primera edición se inscribieron, durante la convocatoria del festival, 483 películas de 19 países, de las cuales fueron seleccionadas 81 películas de trece naciones, entre los que figura Venezuela con 13 películas, Argentina con 19 piezas y Brasil con 17.