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lunes, 20 de febrero de 2012

ENTRETENIMIENTO

A Kiko Rivera no le hizo ninguna gracia el chascarrillo de Santiago Segura
A Kiko Rivera no le hizo ninguna gracia el chascarrillo de Santiago Segura 
Santiago Segura comenzó «destrozado, triste, deprimido, hecho polvo» su monólogo en la gala de los Goya 2012. «Hay 29 categorías y no me habéis votado a ninguna», se lamentaba el director de «Torrente 4», que decía no entender su exclusión de los premios del cine español: «He hecho una película vanguardista, preciosista, quizá muchos de vosotros no la habréis entendido...». E insistía en que su obra «está hecha desde el amor, es una obra de arte, de arte-ensayo».

«Solo por el hecho de poner a Kiko Rivera a trabajar, eso tiene su mérito», zanjaba Segura, provocando las risas de los asistentes a la ceremonia. Y aún apuntaba: «El aspecto técnico tampoco estaba mal, la fotografía estereoscópica... Es problablemente el primer plano en el mundo de un ojete en 3D».
Pero se conformaba por saber cómo votan los académicos, «no científicamente» sino marcados por sus «odios, rencillas, amistades... lógicamente». Y le explicó la situación a Salma Hayek, presente en la ceremonia: «Cuando hay una estrella internacional la nominamos, para que vengan y nos den glamour, luego se van con una mano delante y otra detrás».
«Votamos de esta forma peculiar, comos así de cachondos». Y puso el ejemplo de la elección a mejor actor, parodiando cómo un académico habría valorado a Daniel Brühl -«este chaval es muy joven, tiene toda la vida por delante, éste nada»-, o Luis Tosar -«éste es cojonudo, pero tiene dos, tres goya... que le den».
Descartados ambos, quedaba José Coronado y Antonio Banderas. Con el primero, Segura aseguró mantener una rivalidad personal porque «siempre que un director piensa en un actor maduro, sexy, interesante... piensa en José Coronado o en Santiago Segura» y al final «siempre se lo lleva él porque tiene mejor representante».
Mientras que Antonio Banderas «es uno de los tíos más majos del cine español, es embajador de nuestro cine, ¡cómo es posible que no tenga ni un goya!» Pero, prosiguió «tiene un chalé que te cagas en Marbella, una mansión en Los Ángeles, está casado con Melanie Griffith, y cobra por película más que todos nosotros... que le jodan».
El resultado de la votación era evidente para Segura: «Coronado, el más cercano». Y aún argumentaba que Antonio Banderas anuncia en televisión un perfume con su nombre, «eso es glamour», mientras «Jose, los yogures esos para hacer de vientre y eso le hace más cercano».
Se disculpaba de su chiste el director de Torrente admitiendo que desde hace años Coronado ya no es imagen de esos yogures, «pero en España somos así, machacones. Si ya sabemos que ahora la que caga bien es Carmen Machi».
Y pasaba a lanzar sus dardos hacia las nominadas a mejor película, como «La voz dormida», de Benito Zambrano, de la que dijo estar encantado de que «por una vez se valore y se nomine en la academia una película sobre la guerra civil», o «Blackthorne», de Mateo Gil : «Has revitalizado un género que desde «Vente a ligar al Oeste» en España estaba casi muerto».

Dardos contra Almodóvar

En ese punto del monólogo se dirigió a Pedro Almodóvar, director de «La piel que habito»: «No voy a decir nada porque te cabreas y te vas de la Academia».
E interrumpió los aplausos que siguieron asegurando que eso no lo haría Almodóvar «porque es un tío maduro y coherente». «Eso lo haría yo que soy un infantil y tendría una pataleta. ¿Por qué no me voy de la Academia? Porque nadie me va a decir que vuelva», siguió antes de dirigirse a Enrique Urbizu y al protagonista de la película «No habrá paz para los malvados».
«Santos Trinidad, un policía corrupto, con bigote, con su barriguilla cervecera, alcoholizado, siempre en bares de alterne.. le hacéis socio del Athletic y fan del fary y lo bordáis».
Segura finalizó su monólogo dando paso a la entrega al premio al mejor actor revelación con cariño e ironía: «Estoy aquí sin rencor, os quiero igualmente y voy a hacer lo que mejor se me da. Es que a mí me gusta más dar que recibir».