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martes, 21 de agosto de 2012

Ex jefe de policía de Guatemala es sentenciado a 70 años cárcel


Dpa).- El ex jefe de la policía de Guatemala Pedro García Arredondo, sobre quien se acumulan un sinnúmero de sospechas y acusaciones por asesinatos y desapariciones forzadas durante los regímenes militares de los años 80, fue condenado hoy a 70 años de prisión por uno de estos casos.
García Arredondo -cuyo nombre era sinónimo de terror en los años 80- fue condenado por un tribunal de Mayor Riesgo presidido por la jueza Jazmín Barrios tras un juicio oral y público que se inició el pasado jueves.
La jueza Barrios le impuso la sentencia por los delitos de desaparición forzada y deberes contra la humanidad por el caso de desaparición forzada del estudiante universitario Edgar Sáenz Calito en 1981.
García Arredondo, de 68 años, fue capturado el 24 de julio de 2011 por este caso, aunque sobre él pesan muchas acusaciones, incluyendo la orden que desembocó en la quema de la embajada de España en 1980, donde murieron 37 personas.
El sentenciado fue jefe del temido Comando Seis de la extinta Policía Nacional (PN).“Creemos que García Arredondo está involucrado en centenares de desapariciones y asesinatos, pero solo por el caso de Sáenz logramos la orden de un juez para llevarlo ante la justicia”, dijo a la dpa Mario Polanco, del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) de familiares de desaparecidos de Guatemala, querellante adhesivo en la acción contra el ex jefe policial.
El universitario Sáenz fue detenido el 4 de marzo de 1981 en el sur de la capital y entregado a una unidad policial del Comando Seis, según narró al tribunal por videoconferencia un ex agente de ese cuerpo, Álvaro Ventura, el primer testigo presentado en el debate.
Ventura comentó que el universitario fue capturado por llevar propaganda de una organización guerrillera. El testigo reconoció que en la sede de ese cuerpo policial los detenidos eran sometidos a interrogatorios por agentes bajo las órdenes de García.
Saenz permaneció detenido hasta el 9 de junio de 1981, cuando fue liberado por falta de pruebas, pero el mismo día fue secuestrado por cuatro hombres armados en las cercanías del Comando Seis, recordó durante el juicio su esposa, Irma Ramírez.
Ramírez narró que ella y otros familiares lo acompañaban después de recibirlo a la salida de la sede del Comando Seis, cuando con violencia los hombres armados “se lo llevaron”.
También dijo que a raíz de la captura y desaparición de su esposo, y por el acoso que sufría, se refugió durante 26 días en la embajada de Venezuela en Guatemala y en 1981 marchó a un exilio de 12 años en México.