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domingo, 25 de agosto de 2013

Mototaxis en Caracas, un modo de transporte al margen

En días en los que los inconvenientes e imprevistos surgen en la cotidianidad caraqueña, los mototaxis se convierten en la mejor opción para miles de ciudadanos que, en medio de la convulsionada Caracas, buscan ahorrar tiempo para llegar a la universidad, al trabajo o para simplemente hacer diligencias. 

Jorge Lusitano, jefe del departamento de transporte de la Universidad Simón Bolívar, explica que en Caracas se necesita un modo alternativo de transporte que les permita a los ciudadanos hacerle frente a la congestión que se vive en la ciudad, ante esto, surgen los mototaxis, ya que, a su juicio, “hay quienes están dispuestos a arriesgar su integridad física por ahorrar tiempo”. 

Rosamary Trujillo es estudiante y todos los días utiliza el transporte público, su predilecto es el metro, pues “es barato y rápido”. Señala que solo utiliza los mototaxis “en casos de emergencia”, pues considera que son “bien inseguros”. 

A pesar de que surgen como una alternativa a la congestión, Lusitano asegura que los mototaxis no reúnen un mínimo de condiciones de seguridad, de eficiencia y confort necesarios para que puedan ser considerados un servicio de transporte público. A su juicio, el que hayan sido incluidos en la ley “es una forma politiquera de promover empleo y de mitigar un problema de congestión”. 

“No ha constituido un problema de política pública (la congestión en Caracas). El servicio (mototaxi) tiene sentido desde el mismo momento en que hay una demanda que lo acepta”, precisa. 

El Reglamento de Ley de Transporte Terrestre sobre el Uso y Circulación de Motocicletas publicado en Gaceta N. 39. 772 de octubre de 2011 y puesto en vigencia está conformado por 60 artículos en los que se establecen restricciones con respecto a la circulación vial de las motocicletas y sus características técnicas como el peso y el tipo de motor. 

El reglamento estipula la obligatoriedad del casco, el no exceder la velocidad de 60 kilómetros por hora en las autopistas, el que no vayan más de dos personas en una misma moto, entre otros. 

Sin embargo, a Siul Laya, quien se desempeña como mototaxista desde hace tres años, lo que más le afecta del reglamento no es el no poder “comerse” la luz de los semáforos o manejar por las aceras; su más grande preocupación es el no poder llevar a su niño de 7 años al colegio en las mañanas o en las tardes al parque a practicar deportes, ya que también se encuentra estipulado en el reglamento la prohibición de transportar a niños menores de 10 años en las motos. “No estoy de acuerdo en las cuestiones de los niños, si yo tengo mi hijo y este es mi modo de transporte no debería ser que yo no lo pueda llevar al colegio porque es menor de edad. Eso no debería ser si este es el único medio que yo tengo”, afirma. 

Reglamento en espera 

Siul no es el único motorizado que no está de acuerdo con algunos artículos del reglamento, por lo que una vez que fue propuesto en el año 2011, el colectivo Fuerza Motorizada organizó a los motorizados del país para pronunciarse en contra del instrumento, lo que hizo que el Instituto Nacional de Transporte y Tránsito Terrestre (Inttt) convocara a los representantes de los distintos “frentes motorizados” para debatir y discutir los artículos y llegar a un posible acuerdo. Alexander Rivas, coordinador de la Fuerza Motorizada, explica que hasta la fecha se han llevado a cabo ocho reuniones de nueve que se pautaron con la ONA y el Inttt. “Rescatamos el reglamento y empezamos a discutir y a debatir los artículos uno por uno y fuimos adaptándolo a que se pareciera a la hábitat en la que nosotros estamos acostumbrados”, precisa. 

Como resultado de las ocho reuniones que se han realizado entre las dos partes, se eliminó el uso del chaleco del segundo pasajero “por cuestión higiénica”, explica Rivas, quien agrega que “la mayoría de las parejas meten a los niños entre ellos dos y si el niño no llega al posapiés, tiende a meter los pies dentro del rin”, por lo que pidieron que la edad permitida para que los niños viajen en moto sea de 10 años en adelante “porque ya se pueden agarrar del conductor y le llegan los pies al posapiés”. A pesar de las discusiones, hasta tanto no se realice la reunión número nueve, a la que los colectivos motorizados no han sido convocados, este modo de transporte público se rige por la “ley del asfalto”, es decir, por aquella que se ha generado de la dinámica y la interacción social entre los actores de la calle, como los peatones, conductores de carros, bicicletas, oficiales de tránsito y los motorizados. 

Esquema anárquico 

René Flores, quien es taxista en la línea Global Enlace en Caracas, es bastante preciso en cuanto a lo que siente por los mototaxistas. “Los odio”, precisa y continúa diciendo que son “una cuerda de mal aspectos”. Para Flores la rapidez es la única ventaja que ofrecen los mototaxistas en comparación con los taxis, pues incluso con el precio hay muchas veces una gran diferencia, asegura. “Ellos se aprovechan de la gente que está apurada y les cobran hasta el doble de lo que les cobramos nosotros (…) Eso cuando hay mucho tráfico, que es siempre”. 

Lusitano considera que actualmente los mototaxis son un problema social derivado de un problema de movilidad y desempleo que hay en el país. Asegura que “por su misma naturaleza es un modo irregulable porque aunque se organicen en cooperativas cada quien es dueño de su moto, ellos se agrupan porque hay beneficios de agruparse, para regular la competencia, pero es un esquema anárquico. No hay administración ni regulación”. 

Considera que al reconocer e incorporar a la moto como un modo de transporte público, se sienta un precedente “grave” y se le da preponderancia sin tener la posibilidad realmente de fiscalizar y hacer cumplir lo que está en la normativa, aunado al hecho de que no existe un reglamento publicado para regular su tránsito. 

Agrega que este modo se desenvuelve en una infraestructura que no fue diseñada para ello, por lo que se ha convertido en un causante adicional de congestión. “Se incorporó otro elemento a la problemática de la vialidad en Caracas”, precisa y afirma que “la gestión del transporte es una perenne gestión de conflictos (…) Las motos están perturbando el sistema al que ellas mismas pertenecen, pues son un componente”, explica. 

El actual ministro del Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, dijo en una alocución que “hay motorizados que pareciera que no tienen ley”, pues “se comen los semáforos, dan vueltas en u, hacen lo que les da la gana, le llevan el retrovisor al que maneja”. Sin embargo, los voceros de la Fuerza Motorizada indican que el presidente Maduro es uno de los que más los ha apoyado como grupo, porque “ha confiado en la buena fe de los motorizados”, señala Edgar Suárez, mototaxista de la cooperativa La Previsora en Plaza Venezuela, mas el Presidente no ha implementado, hasta el momento, ningún tipo de política pública orientada a la regulación y el buen funcionamiento de los mototaxis en Caracas. 

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Mala fama: “por uno pagan todos” 

A pesar de que según el taxista René Flores, muchos de los mototaxistas “salen a trabajar porque ese es su único medio”, Xiomara Morillo cuenta que a su hija un policía “la bajó” de un mototaxi porque el conductor estaba solicitado. “Muchos son malandros (…) buscadores de problemas”, dice Flores, quien, desde su camioneta Terios color rojo en la que presta el servicio de taxi, ha presenciado robos a carros y a peatones desde motocicletas. A pesar de que no existen cifras oficiales al respecto, extraoficialmente se conoció que en el año 2010, más de 2.700 hurtos en Caracas se hicieron en motocicletas. Jorge Luisitano afirma que desconocemos el sistema “porque no hay estadísticas fiables” para hacer estudios técnicos. 

Rosamary Trujillo dice que los mototaxistas “tienen mala fama”. “Te pueden robar”, asegura preocupada y agrega que ha visto muchas caídas “feas” en moto, por lo que prefiere usarlos solo cuando, a su juicio, los necesita “realmente”, es decir, cuando va tarde a la universidad y la rapidez del metro no le es suficiente. 

Uno de los compañeros de Edgar Suárez, en la cooperativa La Previsora, dice que una de las cosas que más le molestan es que la gente ve a los motorizados “con mala cara” y asegura, con un periódico en la mano, que los medios de comunicación se han encargado de divulgar una mala imagen de los trabajadores de las motos. “Este que está aquí, el Últimas Noticias, se la pasa en eso, una vez fuimos para allá, no puede ser que se la pasen diciendo que todos somos malandros (…) Hay unos que sí, la mayoría, pero no todos, entonces por uno pagan todos”, concluye. 

Siniestralidad en dos ruedas 

Según un estudio realizado en el año 2012 por el Centro de Investigación en Educación y Seguridad Vial, aproximadamente 95 personas se lesionan diariamente a causa de una moto y 4 mueren. Entre 60% y 70% de los lesionados en moto presentan fracturas abiertas de tibia y/o fémur, que no comprometen su vida; pero de ellos, cerca del 40% queda con secuelas importantes, como miembros acortados y hasta amputaciones. 

“Los accidentes en mototaxi es el día a día en las calles”, afirma el taxista René Flores, quien agrega que “si no hay muertos, hay arrollados, pero siempre hay accidentes con los motorizados”. “Si uno agarra la autopista en la tarde no se puede cambiar de canal porque la autopista es de los motorizados, tumbe uno para que vea, lo quieren quemar con carro y todo”, asegura Flores. 

Gustavo Moreno, chofer de autobús, explica que en su ruta los motorizados no dan tanto trabajo, pero que los accidentes “se ven a cada rato”. Se hace la señal de la cruz y dice: “A mí, gracias a Dios, nunca me ha pasado nada. Y ni que me pase (…) Los motorizados se meten por todos lados y nos les importe comerse la flecha, no cumplen las reglas, se meten a lo brusco, por eso son los accidentes”, concluye. 

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“El problema es que no tenemos alternativas” 

Mientras los motorizados esperan por la novena reunión con el Inttt, de la que podría salir el reglamento con el que se regule el tránsito de las motos en la ciudad, los taxistas consultados coinciden en que la ley no se aplica “y menos a los motorizados”, pues están “apadrinados” por los cuerpos policiales y funcionarios de tránsito. 

Por su parte, el urbanista Jorge Lusitano indica que la opción que ve a futuro es “apostar a un buen sistema de transporte público adecuado a las necesidades de la población en términos de escala, con una articulación coherente (…) comenzar a ofrecer servicios que tengan regularidad, seguridad, confort y una cantidad de elementos que constituyan alternativas”, precisa que “de hacerse bien, creas ciudad, constituyes opciones y alternativas de transporte, de hacerse mal- que es lo que ocurre- se generan impactos negativos que afectan todo el comportamiento y toda la dinámica de la sociedad”. 
Asegura que un ciudadano no debería tener que sacrificar seguridad por tiempo, como ocurre actualmente. Lusitano precisa que el haberles dado el amparo de la ley como modo de transporte público, no solo no soluciona el problema, sino que lo agrava y constituye un hecho irresponsable de parte del Gobierno, “una medida politiquera”, reafirma. El urbanista concluye que el problema “es que en la actualidad los caraqueños no tenemos alternativas” en lo que al transporte se refiere.