Lo Último

.

.

lunes, 21 de enero de 2013

Bruselas deja a España fuera de un nuevo plan para activar el crecimiento


Los países atrapados en la combinación fatal que crean el retroceso económico y el desequilibrio de las cuentas públicas reclaman a Bruselas medidas para aliviar su asfixia. Sin querer renunciar a la ortodoxia fiscal, la Comisión Europea busca fórmulas que aplaquen las críticas sobre su falta de voluntad para promover el crecimiento. Los responsables de Economía trabajan en una excepción al déficit que excluya del cómputo las inversiones destinadas a promover el crecimiento, un bien escaso en estos momentos, con la eurozona metida ya en una recesión. Pero la bondad del proyecto queda prácticamente anulada al definir qué Estados podrán beneficiarse de esa posibilidad: solo los que tengan sus cuentas públicas encauzadas. Es decir, un minúsculo grupo de siete dentro de los 27 que conforman la Unión Europea, entre los que no está España.
Cuestionada por mantener una defensa de la austeridad más entusiasta aún que la del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión planteó a finales del año pasado un gesto para promover el crecimiento sostenible. En la estrategia para el largo plazo dada a conocer en noviembre, incluyó la posibilidad de que algunos países se saltaran temporalmente las reglas del déficit para promover programas de inversión, una medida que ha defendido desde hace tiempo Italia y que nunca se había aceptado hasta ahora. El problema reside en que ese guiño va solo dirigido a los países cuyo déficit público esté por debajo del 3% que marcan las reglas del pacto de estabilidad; es decir, precisamente a los que menos necesitan ese balón de oxígeno. Con las cifras actuales, solo Alemania, Luxemburgo, Suecia, Finlandia, Estonia, Bulgaria y Malta podrían beneficiarse. Apenas cuatro países de los 17 del euro y uno exclusivamente —Alemania— entre los grandes Estados.


Con ese marco, que se definirá técnicamente en primavera, los países con las cuentas saneadas podrán desviarse temporalmente de los objetivos anuales de déficit “siempre que respeten el objetivo global a medio plazo”, puntualiza el comisario. Un caso tipo de lo que el Ejecutivo comunitario tiene en mente puede ser una inversión de las que vienen cofinanciadas por la Unión (por ejemplo, en infraestructuras medioambientales o en políticas activas de empleo). Esos proyectos gozarían de un cierto margen para poder aplicarse durante uno o varios años.El proyecto verá la luz en primavera para aplicarse inmediatamente, según los cálculos de la Comisión Europea. El objetivo es que se aplique como un marco permanente, no limitado a esta situación de crisis, por lo que la lista de beneficiarios aumentaría a medida que los Estados recondujeran sus cuentas. “Esa posibilidad no debe confundirse con una regla de oro”, advirtió el vicepresidente y comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en la entrevista mantenida con este diario y otros cinco periódicos europeos la semana pasada. Rehn alerta así contra la tentación de ver en este instrumento una excepción permanente para todo tipo de inversiones.

A la espera de las condiciones que defina Bruselas, la principal deficiencia del plan es que excluye precisamente a quien más necesita la manga ancha con el déficit. Porque los países que tienen las cuentas públicas más equilibradas suelen generar un crecimiento económico, si no robusto, sí al menos suficiente para mantener a raya ese equilibrio entre ingresos y gastos públicos. En el caso de los siete que de momento podrían acogerse, Eurostat, la agencia estadística de la UE, les atribuye un avance interanual para 2013 que va desde el 0,7% del PIB de Luxemburgo al 3,1% de Estonia.


La Comisión Europea lo ve de otro modo. Fuentes de este organismo argumentan que los países con déficit excesivo tienen menos margen de maniobra presupuestaria y, por tanto, tienen que concentrarse en sanear sus cuentas públicas antes de acometer nuevas inversiones. Pese a todo, el Ejecutivo comunitario defiende que los recortes deben evitar lo más posible centrarse en áreas esenciales para el crecimiento. La eurozona baraja crear un fondo de solidaridad para los países que estén aplicando reformas. Pero ahí Alemania no permite alegrías.En cambio, los que registran fuertes desequilibrios fiscales acusan, como en el caso español, una fuerte caída de los ingresos públicos y, por tanto, requerirían de inversiones que estimularan la actividad y, por extensión, las arcas públicas. En conjunto, la eurozona sufre una recesión que, en el mejor de los casos, evolucionará hasta un estancamiento a lo largo del año. Bajo ese planteamiento bruselense de limitar tanto la excepción al déficit subyace esa convicción tan alemana de que el deterioro de las arcas públicas obedece en buena medida a las políticas de despilfarro en que han incurrido muchos Estados (especialmente los del sur) durante la época de bonanza. En el caso español, sin embargo, el elevado déficit público responde mucho más al desplome de los ingresos que al aumento del gasto público.

Lo más probable es que esta iniciativa genere debate en el Eurogrupo, la reunión de ministros de Finanzas del euro, que la discutirá una vez esté aprobada por la Comisión. La excepción del déficit se aplica en principio sobre el marco comunitario pero afecta especialmente a los países del euro, pues son los que afrontan sanciones económicas si incumplen las recomendaciones de Bruselas para reconducir las cuentas, según explica Olli Rehn. En su reunión de este lunes, los responsables de Economía de los 17 aprobarán previsiblemente su visto bueno al segundo tramo del rescate de la banca española y que asciende a 1.865 millones.
EL PAIS