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lunes, 20 de abril de 2015

La magnitud de la tragedia en el mar eleva la presión sobre la UE

La tragedia de los naufragios en el Mediterráneo desborda a Europa. En la última semana, 10.000 personas han llegado a las costas comunitarias, básicamente a Italia. En el primer trimestre del año, la inmigración irregular ya registró cifras sin precedentes, según datos de Frontex, la agencia europea de fronteras. Y el buen tiempo lleva a los expertos a pronosticar números de pesadilla para el conjunto del año. La UE reaccionó este domingo a la emergencia con una reunión conjunta de ministros de Exteriores e Interior que se celebrará esta tarde. El movimiento se produjo después de digerir las informaciones que hablan de casi 700 inmigrantes desaparecidos en las aguas de Sicilia al hundirse el 
pesquero en el que viajaban.
Tras ese desastre, la Comisión Europea se apresuró a mediodía a anunciar una reunión de titulares de Interior y de Exteriores para abordar el desafío migratorio. Los ministros de Exteriores ya han guardado un minuto de silencio esta mañana, al comenzar su encuentro en Luxemburgo, por las víctimas del naufragio y en unas horas se les unirán los de Interior. El único elemento concreto que puede salir de esta cita es un refuerzo de Frontex, la agencia europea de fronteras. También se allanará el terreno para que los líderes de Estado y de Gobierno puedan decidir algo a finales de esta misma semana. La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, ha anunciado antes de la reunión que su equipo trabaja para convocar ese encuentro de líderes europeos esta misma semana. "Es nuestro deber moral concentrar nuestra responsabilidad como europeos en evitar que estas tragedias se repitan una y otra vez", ha asegurado Mogherini.
A la espera de iniciativas concretas, Bruselas expresa su “tristeza” por los hechos acaecidos, y anuncia una próxima estrategia “amplia” al respecto en mayo, aunque el Ejecutivo comunitario sabe muy bien que ese grado de ambición no es compartido por muchos Estados miembros.
Naufragio 700 inmigrantes
Este domingo, por ejemplo, el presidente francés, François Hollande, ya instó a celebrar con urgencia esa reunión de ministros de Exteriores e Interior y pidió reforzar la vigilancia en el mar. Su homólogo español, Mariano Rajoy, se sumó al presidente italiano, Matteo Renzi, y pidió que se convoque un Consejo Europeo extraordinario. Sin embargo, en Holanda, donde el desacuerdo sobre la cuestión migratoria amenaza con romper el Gobierno de coalición, no hubo ninguna reacción política.

España, también sensible al fenómeno migratorio, quiere elevar este asunto al ámbito de Naciones Unidas. El ministro de Exteriores,José Manuel García-Margallo, ha avanzado en Luxemburgo que, a petición de Italia, prommoverá en el Consejo de Seguridad de la ONU, del que España es miembro no permanente, una declaración para alertar de este problema. "El asunto es lo suficientemente grave y global como para tratarlo allí", considera Margallo, que también intentará trasladarlo a la asamblea general de la ONU.
“Pediré a los países europeos que den pruebas a través de la acción de que se adhieren a los valores fundamentales compartidos en la UE”, explicó Mogherini. A la espera de la reunión de los titulares de Interior y Exteriores, estos últimos deberán dar este lunes una primera respuesta. Pero por más que la estrategia actual esté centrada en operaciones de vigilancia y salvamento, el fenómeno requiere otras medidas. “La única manera de cambiar la realidad es abordar la situación de raíz. Porque mientras haya guerra y dificultades en nuestros países vecinos, las personas seguirán buscando un lugar seguro en Europa”, aseguró la Comisión.2014 fue ya año de récords, con 283.000 inmigrantes irregulares que llamaron a las puertas de la UE. Los continuos conflictos en Oriente Próximo y la falta de oportunidades en África explican el fenómeno. El caos en Siria e Irak ya provocó un desasosegante debate el año pasado acerca de la posibilidad de que las operaciones de salvamento provoquen un efecto llamadavarios países, capitaneados por Reino Unido, abogan por suspender o reducir a mínimos programas como Tritón, de rescate de inmigrantes en aguas del Mediterráneo. Pese a las antipatías en algunos países y al ascenso de partidos xenófobos, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha encargado al vicepresidente comunitario Frans Timmermans, así como a Mogherini, “la preparación de la nueva agenda europea de inmigración” y la rápida aplicación de los instrumentos existentes.
La alternativa pasa por lo que hizo España hace un lustro con su vecindario: crear capacidades locales, con barcos y aviones en países limítrofes; multiplicar la ayuda al desarrollo y facilitar la política de visados. Ahora, las opciones son más complejas y requieren involucrarse en conflictos como los de Libia y Siria.
Con más claridad que otros líderes, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, urgió este domingo a aplicar una nueva estrategia. “Sin un enfoque europeo común basado en la solidaridad, que dé a las personas la oportunidad de venir a Europa legalmente, la próxima tragedia es sólo cuestión de tiempo”, avisó. Fuentes diplomáticas rebajan las expectativas: “En medio de la crisis, es poco probable una respuesta ambiciosa”.EL PAIS