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jueves, 16 de febrero de 2012

Microchip insertado en la piel administra medicamento en el cuerpo con éxito


AFP) – Un microchip insertado bajo la piel logró por primera vez administrar con éxito un medicamento para la pérdida ósea a un grupo de mujeres, un avance esperanzador para evitar las inyecciones diarias de fármacos, según un estudio estadounidense divulgado el jueves.
El dispositivo podría algún día evitar que los pacientes tengan que someterse a inyecciones diarias de un medicamento y permite a los doctores ajustar sus dosis remotamente, afirma el estudio publicado en la revista Science Translational Medicine.
“Esperamos que esto sea realmente el amanecer de una nueva forma de pensar en la administración de medicamentos”, dijo el coautor del estudio, Robert Langer, profesor de investigación de cáncer del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Langer y sus colegas presentaron sus conclusiones en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) que se celebra en Vancouver, Canadá.
El dispositivo tiene el tamaño de un marcapasos, o de un ‘pendrive’ de ordenador, y contiene dosis diarias de medicación dentro de pequeñas cajas que se abren al seguir un horario predeterminado, o cuando al chip se le da una señal inalámbrica para liberar el medicamento.
Cada caja está cubierta por una nanocapa de oro que protege el fármaco e impide que se salga.
La señal inalámbrica hace que el oro se disuelva y permite que el fármaco entre en el flujo sanguíneo.
En este caso, los investigadores probaron el dispositivo en siete mujeres de 65 a 70 años en Dinamarca, a las que se les había recetado el medicamento teriparatide para la osteoporosis. El microchip fue implantado debajo de su cintura.

Sin embargo, en el estudio con mujeres se observaron los mismos problemas que en la investigación con animales: la formación de tejido fibroso con colágeno alrededor del microchip.Luego de un seguimiento de 12 meses, los investigadores encontraron que el tratamiento mejoraba la formación oséa y reducía el riesgo de fractura del hueso y la administración del fármaco era tan efectiva como las inyecciones diarias.
La presencia de este tejido preocupa a los investigadores, que temen que pueda socavar el potencial del microchip para administrar el medicamento, aunque no se observó ese problema en el estudio de un año de duración. A las mujeres se les quitó el implante una vez finalizado el estudio.
El principal autor de la investigación, Robert Farra, presidente y jefe operativo de MicroCHIPS, que fue financiado por varios investigadores y con licencia de la tecnología del microchip por el MIT, dijo que el dispostivo es más adecuado para fármacos potentes que se necesitan en dosis pequeñas pero regulares.
“Para los 200 millones de personas que tienen osteoporosis en el mundo, y para pacientes con muchas otras enfermedades, tener una inyección diaria no es algo atractivo que realizar cada día para una enfermedad crónica que puedes enfrentar por el resto de tu vida”.
No se observaron reacciones adversas en las pacientes del estudio, aunque uno de los dispositivos implantados no funcionó bien y los fármacos no fueron administrados. Farra declaró a los reporteros que se produjeron cambios de diagnósticos para prevenir esos problemas en el futuro.
Añadió que el costo sería probablemente entre 10.000 y 12.000 dólares por año, comparable al actual costo de administrar el medicamento para la osteoporosis que fue ensayado.
Los científicos planean estudios en sistemas de administración de medicamentos por microchip en enfermedades del corazón, esclerosis múltiple, cáncer y dolor crónico. Según los autores, el dispositivo tardará unos cinco años a estar disponible en el mercado.
La tecnología fue imaginada hace 15 años, y según un comentario editorial publicado en la revista por John Watson, profesor de bioingeniería de la Universidad de California, todavía existen muchas cuestiones por resolver. Entre ellas está la confiabilidad de la duración del chip en el tiempo, y cómo podría ser adaptada a otras enfermedades, un proceso que comparó a un sendero serpenteado con muchos giros bruscos.
“Para Farra, Langer, y sus compañeros la angosta carretera hacia la clínica puede ser larga y sinuosa, pero un dispositivo versátil e implantable que explota el enfoque del microchip para la administración controlada de fármacos merecerá la pena la espera para los pacientes con enfermedades crónicas“, escribió Watson.