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sábado, 24 de octubre de 2015

El excompañero de prisión de Mandela que busca la presidencia de la Fifa

( AFP) – Excompañero de prisión de Nelson Mandela, combatiente anti-apartheid, riquísimo empresario y durante un tiempo presentador de televisión: Tokyo Sexwale tiene una trayectoria atípica que ahora quiere completar consiguiendo la presidencia de la FIFA, tras anunciar este sábado su candidatura.
Entre las singularidades de este hombre de 62 años, ambicioso y carismático, está que nunca ha ocupado un puesto ejecutivo en la cúpula de la FIFA, aunque conoce bien la organización. Desde este año dirige el Comité de Supervisión de la FIFA para Israel y Palestina.
Otro punto original, más anecdótico, es que Tokyo Sexwale -de nombre verdadero Mosima Gabriel Sexwale- no era de niño un apasionado del fútbol, sino del kárate, una pasión que le hizo ganarse el apodo de “Tokyo”, que le ha acompañado toda su vida.
Para sus defensores, Tokyo Sexwale, conocido por su compromiso político y su olfato empresarial, sería la garantía de renovación que necesita la FIFA para salir de su profunda crisis, tras la sucesión de escándalos de corrupción.
“En un momento se presentará la oportunidad de elegir un presidente venido de fuera, del mundo económico o político”, deseó a principios de mes el alemán Franz Beckenbauer, mítico exfutbolista salpicado en los últimos días por una investigación de la Comisión de Ética de la FIFA y por las acusaciones de corrupción en la candidatura ganadora de Alemania para el Mundial-2006, cuyo Comité organizador presidió el ‘Kaiser’.
“Tokyo es alguien diferente, que tiene un pasado político, pero que conoce también bien el mundo del deporte”, resumió Beckenbauer, antes de que el sudafricano presentara su candidatura.
Sexwale fue combatiente del brazo armado del Partido de la Lucha contra el Apartheid del Congreso Nacional Africano (ANC). En 1975 siguió un entrenamiento militar en la Unión Soviética, antes de volver a Sudáfrica un año más tarde.
Acusado de terrorismo y de complot para derribar el gobierno, fue condenado y enviado en 1977 a la isla-prisión de Robben Island, donde se reencontró con su compañero Nelson Mandela. Fue liberado en 1990, después de haber cumplido 13 de los 18 años de la condena.
Durante los años sombríos en Robben Island, un lugar castigado por los vientos heladores del invierno y castigado por un sol abrasador en verano, participó en la gestión del club “Makana”, el equipo de los prisioneros políticos de Robben Island. En 2007, el club consiguió el estatus de miembro honorífico de la FIFA.

Político y empresario

A principios de los años noventa, cuando las leyes del apartheid iban siendo progresivamente demolidas, Tokyo Sexwale tuvo un papel clave para tratar de calmar los actos violentos que sacudían los suburbios de Johannesburgo.
En 1994, con el apoyo del presidente Nelson Mandela, consiguió el puesto de primer ministro de la provincia más rica del país, Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria.
Durante mucho tiempo se pensó en él como posible candidato a la presidencia de Sudáfrica, pero abandonó sus funciones públicas después de cuatro años para crear un imperio empresarial con las minas y las comunicaciones, Mvelaphanda, hasta lograr ser unos de los hombres más ricos del país.
Su éxito le permitió presentar durante un tiempo un programa de televisión.
En 2009 retomó la actividad política cuando fue designado para un cargo sensible: ministro de Vivienda.
Pero esa segunda etapa sufrió un gran golpe cuando tres años más tarde fracasó en su intento de ser elegido número 2 del ANC. Perdió su Ministerio y desde entonces ha pasado a un segundo plano en el partido.
Con el fútbol empezó a tener un papel más destacado con el Mundial-2010 que acogió Sudáfrica, formando parte del Comité de Candidatura y luego del Comité de Organización.
Su trabajo le hizo ser designado para el Comité contra el Racismo y contra la Discriminación de la FIFA, un puesto que le permitió ganar prestigio y reconocimiento.
Para él, el racismo en el fútbol es “un monstruo que tratar de infiltrarse en los terrenos de juego”.
“Si no actuamos, si permitimos que el racismo circule por el deporte, estaremos condenados a vivir en un mundo hostil”, declaró el pasado año.