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martes, 4 de marzo de 2014

Análisis Reuters sobre el panorama en Venezuela, a un año del fallecimiento de Chávez

Reuters).- Miles de venezolanos se preparaban para conmemorar el miércoles el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez con un desfile ante su mausoleo, para homenajear al líder socialista que usó la riqueza petrolera para sacar a millones de la pobreza.
Al otro lado de la capital, en las zonas de clase media y alta, otros miles protestarán por las distorsiones económicas y la erosión de la calidad de vida que aseguran empeoraron desde que su heredero Nicolás Maduro asumió la presidencia hace 11 meses.
Las protestas que dejaron 18 muertos en el último mes no parecen amenazar al gobierno de Maduro, que ha mantenido el rumbo político de Chávez y los populares programas sociales edificados durante 14 años de un socialismo con sello propio.
Pero el mandatario no ha podido lidiar con la ya elevada inflación que se aceleró al 56 por ciento anual, y la escasez de productos básicos como la leche o el papel higiénico se ha acentuado en los últimos meses, irritando a chavistas y opositores por igual.
Maduro tiene que trabajar más duro, porque si no el pueblo que lo eligió será el pueblo que lo termine sacando”, agregó la mujer de 53 años, enfundada en una camiseta roja, un color inconfundiblemente ligado con el Partido Socialista.“Con Chávez estábamos mejor”, dijo Evelyn Vegas en la fila de un supermercado donde el Gobierno vende productos fuertemente subsidiados pero donde los venezolanos sólo pueden llevarse un artículo de primera necesidad por semana.
Chávez, un avezado político que tenía una conexión única con las clases populares, murió el 5 de marzo del 2013 tras batallar durante dos años contra el cáncer. Antes pidió a los venezolanos que eligieran para sucederlo a su vicepresidente Maduro.
Pero el ex líder sindical que anunció la muerte de Chávez con la voz quebrada y lágrimas en los ojos ganó las elecciones por una diferencia de apenas 1,5 puntos porcentuales, dando nuevos aires a una oposición que durante la última década y media había sido arrollada por el chavismo en las urnas.
La inflación, que ya era una de las más altas del mundo, se disparó y la escasez de dólares acentuó el desabastecimiento en un país que importa más de la mitad de lo que consume.
Líderes izquierdistas latinoamericanos, como el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega, son esperados en Caracas para el homenaje a Chávez.
Cazas rusos Sukhoi Su-30 comprados por Chávez atronaban el martes el cielo capitalino como parte de los preparativos para un homenaje que incluye un desfile militar y un acto en un cuartel del oeste de Caracas, lugar donde está sepultado Chávez y del que saltó a la fama en 1992 tras comandar un fallido golpe de Estado.

“Todo arreglado”

El gobierno de Maduro denunció una “campaña internacional” para pintar un país al borde de la guerra civil.
“Venezuela es un país con estabilidad política y democrática“, dijo el martes el canciller venezolano Elías Jaua en Ginebra, donde se reunió con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. “Estas manifestaciones violentas se han reducido a menos de un 1 por ciento del territorio nacional”, agregó el funcionario.
Las protestas dejaron expuesta la rotunda polarización que vive un país de 29 millones de habitantes que está sentado sobre las mayores reservas de petróleo del planeta.

Por la tarde cientos de estudiantes
 arrojaron piedras y cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad, que trataron de dispersarlos con gases lacrimógenos.El martes miles de personas llenaron las calles al este de Caracas para protestar contra el Gobierno, tras una convocatoria estudiantil. Un grupo de mujeres marcharon vestidas de blanco, llevando en la mano flores, artículos religiosos y fotos de las personas fallecidas en las protestas.
Los choques con la policía no son apoyados por los sectores más moderados de la oposición, que apuestan a que la economía y la inseguridad acaben por desgastar a Maduro.
“El Gobierno está en proceso de extinción”, dijo a Reuters el líder opositor Henrique Capriles, a quien Maduro derrotó por estrecho margen en las elecciones del 2013. “Los problemas son más grandes que Nicolás Maduro”, subrayó el dirigente.
La inflación no es el único problema de Venezuela. Las reservas internacionales están en mínimos de una década y el petróleo -fuente de un 96 por ciento de los ingresos en divisas del país- está lejos de los precios récord del 2012.
La prueba de fuego de Maduro podría ser en el 2016, cuando la Constitución venezolana permitiría convocar a un referendo revocatorio siempre que la oposición consiga las firmas de un 20 por ciento del electorado.
Desde Wall Street le han recetado a Venezuela acabar con el control de cambios, mejorar la disciplina fiscal, diversificar las exportaciones y dejar de hostigar a la empresa privada.
Pero al interior del chavismo dicen que cualesquiera de esas medidas son vistas con malos ojos por el Gobierno, no sólo por su enorme costo político sino porque son la antítesis del legado de Chávez.
“El (Chávez) lo dejó todo arreglado”, dijo Maduro en el documental “Mi amigo Hugo” del estadounidense Oliver Stone, que será estrenado el miércoles. “Queda de parte nuestra si lo hacemos o no”, concluyó. (Reporte de Diego Oré; editado por Hernán García)
Por: Diego Oré