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viernes, 16 de enero de 2015

BBC Mundo: dióxido de cloro, el polémico producto que se vende como cura para todo

“El dolor era permanente. Día y noche. Nunca me dejaba”, cuenta Jorge Escanilla, un chileno de 70 años. Llevaba muchos años enfermo. “12, 15, no menos”, explica a BBC Mundo.
“Los doctores me hablaban de problemas de hígado, de riñones, del páncreas, pero nunca me dieron un diagnóstico definitivo”.
Probó con todo tipo de tratamientos, desde medicinas convencionales hasta métodos alternativos. “Acupuntura, ozono líquido, imanes, abejas… hice de todo y gasté dinerales que no tenía”.
Pero cuenta que todo cambió cuando su esposa escuchó hablar de unas gotas “milagrosas” en la radio y le hizo tomárselas.
“Primero le dije que no, que ya me había aplicado de todo y que no probaría nada más. Pero después le hice caso, por no discutir más con ella, y me tomé las gotas a regañadientes”.
Las gotas de las que habla se comercializan en Chile y en varios otros países a través de internet como remedio ante muchas afecciones y enfermedades, desde malaria, diabetes y asma, hasta autismo.
Incluso se menciona la “remisión espontánea” de casos de cáncer.

“Solución Mineral Milagrosa”

El polémico producto se conoce como MMS, Solución Mineral Milagrosa, u otros nombres derivados, y consiste en dióxido de cloro, una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada.
Y se vende a precios módicos, a partir de unos US$40 el kit, compuesto por MMS al 28%, un frasco de 60 cc con un activador (ácido clorhídrico o cítrico) disuelto al 4%.
Sin embargo, produce efectos adversos que pueden ser graves y ninguna institución sanitaria lo reconoce como medicamento.
Tampoco está registrado como tal por agencia de medicamentos alguna, incluida la Food and Drug Administration de Estados Unidos.
Es más, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió una alerta en relación a su uso en 2010 y que sigue estando “de plena vigencia”, según afirmó a BBC Mundo.
También Health Canada, el departamento de salud federal de Canadá, ha advertido en más de una ocasión que “ningún producto terapéutico que contenga clorito de sodio está autorizado para el consumo oral de los humanos”.
Y la Agencia Nacional de Medicamentos de Chile comenzó a estudiar su uso en el país hace una semana, a raíz de un caso concreto. Información que también le fue confirmada a BBC Mundo.
Sin embargo, el interés hacia el producto sigue creciendo y se pueden contar por decenas los testimonios como el de Escanilla en YouTube y otros canales.
Incluso existe una organización constituída como iglesia, la Iglesia Génesis II de Cura y Sanación, presente en varios países, que promueve el uso del dióxido de cloro, forma a personas para que lo sigan impulsando a los que llama pastores y ha definido una suerte de protocolos de uso del producto.

Sin miedo

“¿Miedo?”, reitera Escanilla, al preguntarle si nunca sintió temor al tomar un producto sobre el que existen advertencias sanitarias.
“Tuve muchas veces ganas de matarme. Así que no, miedo para qué”, exclama.
“Eso sí, hay quien dice que hay que tenerle fé y que así funciona. Pero yo lo tomé a regañadientes, por no seguir regañando con mi mujer”, recuerda.
“Y fue un milagro”.
Para paliar el sufrimiento tomaba unas gotas a base de morfina. “Debía tomarme cuatro gotas en 24 horas, y llegué a tomarme hasta 25″, explica.El chileno cuenta que antes de tomar dióxido de cloro apenas dormía. Se despertaba cada dos horas, se levantaba de la cama e iba al salón, a hacer tiempo en el sofá.
“En el último tiempo sentía tanto dolor que lloraba. Ya no podía disimular en el trabajo. Todos se daban cuenta”.
Todo eso se acabó con la primera dosis, asegura. “El primer día de tomarlo ya dormí hora y media más de lo normal, y me desperté con menos dolores”.
El segundo día fueron cuatro las horas extra de sueño. Y el tercero durmió 12 horas de corrido, según cuenta. “Me enderecé y no había ningún dolor”.
Aún así decidió completar el tratamiento, y siguió tomado “las gotas” por dos meses y medio.
Eso fue hace ocho meses, y dice que los dolores no le han vuelto. De la larga lista de medicamentos que usaba, hoy sólo toma “una pastilla” para el corazón.
“Ahora que me ven bien, la gente me cuenta que pensaban que no iba a pasar el año”, dice. “Por eso lo recomiendo, hasta lo he regalado a gente más humilde”.

Promotores y distribuidores

Mario Venegas es uno de los distribuidores del MMS, “el mineral definitivo que salva vidas”, en Chile.
Al promocionar el producto, anuncia que con él “se han reportado casos de remisión espontánea de artrosis, soriasis, eczemas, diabetes de tipo 1 y 2, colon irritable, resistencia a la insulina, fibromialgia, esclerosis múltiple, úlceras, cáncer, osteoporosis, artritis reumatoide, migrañas, varices, pie diabético, infecciones, asma, sinusitis, alergias, gripes, hepatitis, leucemia, sida y muchos otros”.
Aunque también se guarda las espaldas, con una declaración de responsabilidad: “No es un sustituto de profesionales licenciados que pueden diagnosticar, tratar y dar el consejo médico. El uso de dióxido de cloro y su prescripción, no representa un sustituto del ejercicio de la medicina”.
Él no es médico. “Soy autodidacta. Me volví especialista por iniciativa propia”, le cuenta a BBC Mundo.
Venegas asegura haber ayudado con su producto a más de 2.000 personas, sobre todo diabéticos, pero también personas con tumores.Se interesó por el MMS a raíz de una enfermedad familiar, hace tres años. Empezó a leer en internet, a formarse. Y después lo probó él mismo y se convenció.
“Es una ciencia nueva”, asegura. Y algo que, de reconocerse y extenderse, podría dañar a las farmacéuticas, añade.
Preguntado por casos de intoxicación u otros efectos secundarios, asegura que no existen.
A algunas personas le da diarrea, como un proceso de eliminación de toxinas.Pero no es un efecto secundario”.

“Amparo en la libertad de culto”

Venegas no es el único distribuidor de MMS en Chile, uno de los países en el que su uso parece estar más extendido.
También se dedica a ello la Iglesia Génesis II de Cura y Sanación. Una organización que tiene la sede en República Dominicana y que está presente en cuatro continentes.
En América Latina tiene sucursales en Chile y Colombia.
Ésta fue fundada por el estadounidense James Humble, quien nombró al dióxido de cloro como MMS en un libro publicado en 2006, The Miracle Mineral Solution of the 21st Century, y empezó su divulgación.
“Tuvo que crear una iglesia para seguir distribuyéndolo”, cuenta Venegas, quien dice no tener ninguna relación con dicha organización.
Como toda iglesia, tiene su arzobispo y sus pastores, y sus sacramentos, que no son otra cosa que protocolos o dosis de MMS correspondientes a cada enfermedad.
Pero también acepta membresías, y ofrece seminarios de formación.
BBC mundo intentó ponerse en contacto con la Iglesia Génesis II de Cura y Sanación, y ésta fue la respuesta que recibió de su cofundador, el “arzobispo” Mark Grenon:
No, gracias. No estamos interesados en su sesgada corporación de noticias. Son parte del problema del mundo. Puede que algún día puedan reportar la verdad, pero hasta entonces no tenemos nada que hacer con su corporación”.
“Es que Humble tuvo que constituir una iglesia por la persecución”, dice a BBC Mundo Manuel Cátedra.Añadió que tampoco ofrecen entrevistas a la CNN, FOX y otros grandes medios, “porque sólo son los recaderos de las grandes farmacéuticas”.
Este español conoció el MMS en 2009, tras leer el libro de Humble, y hoy está relacionado con su iglesia y se dedica a informar a la gente de cómo conseguirlo, cómo seguir los protocolos, etc.
A él le curó la alergia al polen y a los gatos. “Al principio cuesta creerlo, pero así es”. Lo tomó como preventivo ante la malaria y hoy lo usa para lavarse los dientes y “para desintoxicar el cuerpo” de vez en cuando.
“La iglesia fue un amparo legal para que el MMS no desapareciera”, explica.
Y dice que en España no está muy extendida, “porque todas las iglesias que no sean la católica se ven con recelo”. Aunque asegura que hay mucha gente que usa el dióxido de cloro.
En una conferencia sobre el tema que tuvo lugar la semana pasada en Cataluña asistieron unas mil personas.
Entre el panel estaba el catalán Josep Pàmies, un conocido defensor y promotor de los remedios naturales.
“No podemos hacer un mal uso de él, para no echar por tierra un invento tan grande”, dice a BBC Mundo.Pàmies dice que la difusión del uso de dióxido de cloro como remedio de varias enfermedades es “imparable”, aunque reconoce que el hecho de que se haya constituído una iglesia en torno al producto “la lía un poco”.

Investigaciones y advertencias

Que el uso de este producto se extienda es algo que preocupa a varias instituciones públicas, y algunas han tomado medidas al respecto.
En 2010 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, a partir de una denuncia recibida, ordenó la retirada del mercado de todos los productos denominados MMSy el cierre de las páginas web que lo promocionaban.
“Este producto se presentaba dotado de propiedades terapéuticas y preventivas de enfermedades de todo tipo (…), por lo que le corresponde la consideración legal de medicamento (…), sin embargo no ha sido objeto de evaluación y autorización previa”, argumentaba.
Y añadía: “Cuando se consume siguiendo las instrucciones dadas por las citadas páginas (de internet) produce efectos adversos que pueden ser graves”.
Health Canada, en su advertencia de mayo de 2012 también hacía referencia a las posibles consecuencias para la salud de la Solución Mineral Milagrosa.
“Puede causar problemas serios de salud, incluido el envenenamiento, insuficiencia renal y daño a los glóbulos rojos de la sangre reduciendo su capacidad de transportar oxígeno. Otros problemas de salud adicionales pueden incluir dolores abdominales, náuseas, vómitos y diarrea“.
Y ahora lo está investigando la Agencia Nacional de Medicamentos de Chile, Anamed, del Instituto de Salud Pública, a raíz de una alerta recibida de una autoridad regional del Ministerio de Salud.También indagó sobre la sustancia el European Association of Poisons Centres and Clinical Toxicologists (FEAPCCT), “aunque no emitió ninguna alerta formal”, informó a BBC Mundo Alexander Campbell, el presidente de FEAPCCT.
Un paciente con VIH acudió a su control habitual y el médico vio que su situación había empeorado. Éste le explicó que había dejado el tratamiento con antirretrovirales y que tomaba unas gotas MMS.
“Se trató de encontrar a los supuestos terapeutas que se lo administraron, sin éxito”, cuenta la jefa de la Agencia, Pamela Milla, a BBC Mundo.
Para ello la Agencia está colaborando con la aduana, entre otros.“Así que ahora estamos buscando el producto, para conocer cómo llega al país, si se produce a nivel industrial, etc.”, explica.
“Si se está produciendo en el país para distribución como medicamento, es nuestra competencia. Y si es malo para la salud, constituye un delito”, añade.
Quizá por eso, Andreas Kalcker, uno de los más acérrimos y mediáticos defensores del dióxido de cloro, evita hablar de medicamento.
Cuando el presentador Jorge Dipolio, del programa Ciencia y Salud del Canal 2 de Mar de Plata (Argentina) le preguntó sobre la medicación, Kalcker rectificó: “es un descubrimiento”.
Un descubrimiento milagroso para unos, sustancia prohibida para el consumo humano para otros.

Por: Leire Ventas / BBC Mundo