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viernes, 16 de enero de 2015

El Estado se ahorrará millones de dólares cuando migre a sistemas de software libre

(Prensa Conati).- Fue en 1999 cuando el desarrollador de sistemas informáticos Carlos Parra dio un “salto de vida”, al sentirse interpelado por el tema de las tecnologías de información libres. Estaba en el fulgor de su juventud (tenía 32 años de edad). Desde entonces, este caraqueño, destacado por sus habilidades programáticas, su disciplina y su humor caribeño, es fiel defensor de la libertad del software.
Ese mismo año, Parra se convertiría en servidor público, y comenzaría a correr un segundo tiempo en su carrera. Una vez llegó 2005, sin duda alguna, decidió ser activista de la Comunidad de Software Libre en Venezuela. Tras una larga fila de experiencias, encuentros y desencuentros, él está convencido de que si el Poder Público no migra a tecnologías libres, jamás, consolidaremos la industria tecnológica nacional.
“Solo las tecnologías libres nos permiten apropiarnos de ellas. Si nosotros seguimos, perennemente, importando tecnologías privativas, nunca vamos a poder hacer la transferencia tecnológica. Utilizando tecnologías privativas, siempre, seremos simples usuarios. Solo con las tecnologías libres podremos generar aplicaciones propias que se amolden a nuestras necesidades”, advierte.
Con bastante conocimiento de causa, hoy, Carlos Parra es uno de los trabajadores más fecundos de la Comisión Nacional de las Tecnologías de Información (Conati), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Desde esta posición social, hace una nueva invitación pública para acelerar la migración y la implementación de tecnologías libres en el Poder Público.

Software libre abre caminos

“Ustedes no se imaginan cuánto se ahorra el Estado gracias a no tener que pagar licencias para el uso de software privativo. Son millones de dólares los que se va ahorrar el Estado venezolano cuando migre, completamente, a tecnologías libres. La idea es pasar a sistemas con estándares abiertos, licencias libres y liberadoras, que liberen la tecnología y la coloquen a disposición de quien la usa y la desarrolla”, indica.
Sobre la calidad de los servicios y los procesos de gestión del Poder Público, Parra reclama la responsabilidad del Estado para tener el control de su gestión y, por ende, de las tecnologías que usa, como un requisito de soberanía: “Ese control solo lo puede ejercer mediante el uso de software libre, porque las tecnologías privativas no permiten tener control sobre ellas, solo su uso. En cambio, las tecnologías libres permiten no solo ser usadas para cualquier propósito; sino, también, ser estudiadas, analizadas, modificadas, redistribuidas y auditadas totalmente”.
A continuación puede leer la entrevista completa:
¿Cómo contribuye el uso de tecnologías libres a la mejora de la gestión pública?
Las tecnologías libres contribuyen a mejorar los servicios y los procesos de gestión del Poder Público, porque son cien por ciento auditables. Eso se traduce en que los trámites y procesos que se automatizan con software libre son transparentes: tanto los ciudadanos tienen la posibilidad de ver, de forma permanente, el estado de su trámite dentro de la línea del sistema, como los desarrolladores pueden ver que el sistema no haga nada indebido. ¡Eso es fundamental!
El Estado debe promover contraloría y confianza en la ciudadanía; es decir, debe garantizar trámites expeditos y transparentes, incluso un mejor monitoreo. Eso solo se logra con tecnologías libres. Las tecnologías libres permiten que las instituciones hagan mejoramientos permanentes a los trámites automatizados. Por ejemplo: si se optimiza la forma como se ejecuta un proceso, entonces, el trámite automatizado puede ser modificado para simplificarlo.
¿Por qué, entonces, hay tanta resistencia al uso de software libre?
¡Es un tema cultural! El software libre es superior al software privativo. Eso es cien por ciento demostrable: en el mundo, hay cientos de experiencias exitosas. Pero, los intereses de la globalización tecnológica responden, básicamente, a intereses mercantilistas, no a intereses asociados al buen vivir de los pueblos ni a las políticas de los Estados. Por eso, el uso de las tecnologías privativas ha sido el más extendido. Quienes hoy son profesionales en el Poder Público egresaron de universidades que usan tecnologías privativas. Por tanto, esos profesionales implementan las tecnologías que aprendieron a usar en la universidad. Cuando se encuentran con una tecnología mejor —que brinda mayor estabilidad técnica, independencia tecnológica y mejores posibilidades de desarrollo—, el tema de que “yo uso lo que conozco”, prevalece.
La resistencia al cambio es la mayor piedra de tranca para poder migrar a tecnologías libres. Algunos prefieren —¡ojo!, no por capricho— mantener su ámbito de comodidad, olvidándose de los temas políticos asociados a la soberanía nacional.
Según su experiencia, ¿qué hace falta para cambiar en los imaginarios colectivos de Venezuela aquellas significaciones que posibilitan expresiones predominantes como que el software libre es una “tecnología perezosa” que no va al ritmo de las demandas actuales? ¿Cómo se puede construir, en la mente de los jóvenes que están egresando de las universidades y en los servidores públicos, un imaginario más responsable y respetuoso, que sustente la acción hacia el uso, diseño y desarrollo de tecnologías libres?
Hay varias acciones que se pueden hacer y que deben hacerse, al mismo tiempo. Una de ellas es la socialización, cara a cara y mediática, de los beneficios que tienen las tecnologías de información libres. En esta ruta, se deben desmontar los mitos creados, estratégicamente por el mercado capitalista, para mantener el negocio de las tecnologías privativas. ¡Si las tecnologías libres fueran mediocres, los empresarios de este sector no se preocuparían por ellas; pero, por algo, se preocupan!
En ese gran programa comunicacional, deben estar presentes las experiencias exitosas, en Venezuela y otros países, para que la gente sepa que sí es posible migrar a estándares abiertos sin ningún trauma y sin poner nunca en riesgo la continuidad de las operaciones en la administración pública.
En segundo lugar, se deben fomentar estrategias de formación permanente. Porque, la formación es la que siembra, es la que despierta el potencial humano para que este germine y crezca. Por eso, debemos sembrar las tecnologías libres como tema de investigación en las universidades, para desarrollar aplicaciones y sistemas que respondan a las necesidades específicas del Poder Público y del aparato productivo nacional y, así, asegurar nuestra independencia tecnológica en beneficio de nuestra soberanía.
La formación y el entregar herramientas libres a los niños y a las niñas, es fundamental. Hay un ejemplo genial que nos dejó el Comandante Chávez, con el Canaima Educativo. Cuando la generación Canaimita llegue a las universidades no va a tener ningún miedo a trabajar en software libre, porque es lo que usan desde primaria. Creo que el miedo a lo desconocido se acaba cuando terminas de apropiarte de ello, con información y formación. De esa manera, deja de ser desconocido.
Otra de las aristas es la investigación. Ya tenemos los planes nacionales de formación en informática en los cuales prevalece el uso de las tecnologías libres para la enseñanza. Además, hay institutos adscritos al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología que hacen investigación en el ámbito de software libre; las universidades, en sí mismas, son otros centros de investigación. Ahora, con la Conati, el Gobierno Bolivariano impulsará un mayor financiamiento a la investigación, la innovación y la formación en tecnologías de información libres.
¿Qué experiencias concretas puede mencionarnos de entes que hayan evolucionado a procesos favorables de migración y a la democratización del conocimiento?
Las tecnologías libres son herramientas que transversalizan todos los espacios de la sociedad. En Venezuela, la Ley de Infogobierno establece que la gestión pública del Estado debe estar mediada por el uso de las tecnologías libres. Así, te puedo referir experiencias como la de los Ministerios para las Comunas, y para la Mujer. El caso Inces, también, es una experiencia exitosa, porque ese es un instituto que ha migrado totalmente sus procesos a tecnologías libres. Esos mitos de que las tecnologías libres no pueden llegar a suplantar las tecnologías privativas, porque se crearía un colapso, se rompen cuando chocan contra la experiencia del Inces. Allá, los compañeros han demostrado por qué que el uso de software libre toma, cada vez, más fuerza. Ellos elaboraron un sistema de recaudación y autoliquidación de las contribuciones que le hacen las empresas privadas y los organismos del Estado al Inces. Este sistema está montado completamente en software libre y, por tanto, es auditable. El sistema cumple con los preceptos de la Ley de Infogobierno, en tanto que todo usuario tiene el derecho de acceder al estado de su trámite, en cualquier momento del proceso.
¿Qué nuevas acciones se están perfilando para seguir avanzando con la Ley de Infogobierno?
Bueno, la Conati acaba de culminar un primer plazo para el registro de las aplicaciones informáticas, lo que nos va a permitir conocer cuáles son los sistemas informáticos que usa el Poder Público, tanto libres como privativos, para avanzar en la migración a tecnologías libres y en la automatización de los procesos de gestión y de servicios. Hay muchos entes públicos que tienen problemas resueltos con tecnologías libres que pueden servir para otros entes que carecen de esos sistemas. La idea es que no solo tengamos un Estado unificado tecnológicamente; sino que, también, todos colaboremos para que esos programas sean más desarrollados, y sustentables en el tiempo.
¿Cuáles son los saldos de aprendizaje que Venezuela ha tenido a partir de los convenios en materia tecnológica con otros países?
Todas las experiencias nos enseñan. Venezuela ha establecido convenios binacionales o multinacionales con algunos países hermanos. No todos han estado centrados en el ámbito de las tecnologías libres, pero no por eso no nos han enseñado. ¡Esos son los que más nos han enseñado! Pero, si tenemos que hablar de casos concretos en los cuales se han encontrado potencialidades de cómo aprovechar la transferencia tecnológica, tenemos que hablar de Industrias Canaima. Después de aquel convenio que hizo el Comandante Chávez con el Gobierno de Portugal, las primeras Canaimas que llegaron a Venezuela eran importadas, por completo. Pero, con la transferencia tecnológica, hoy, estamos ensamblando partes.
Cuando los convenios binacionales solo se limitan a importación de productos tecnológicos terminados, sin que medie una transferencia tecnológica, esos convenios no nos dejan una semilla de aprendizaje en Venezuela para la apropiación y la innovación tecnológicas.
En su opinión, ¿cómo se integra este aprendizaje en la activación del aparato productivo nacional?
El simple hecho de ensamblar y desarrollar ingeniería inversa fortalece la industria nacional, sin lugar a dudas. El próximo paso será fabricar los componentes, aquí mismo, En ese momento, vamos a tener la potestad y la obligación patria de socializar ese conocimiento y esas técnicas para crear varias industrias tecnológicas e ir diversificando la producción, con talento venezolano (estudiantes, pasantes, recién graduados). Eso, sin duda, explota el potencial productivo que tiene Venezuela. Una vez que logremos aumentar las capacidad de fabricación y desarrollo de componentes tecnológicos, lo que quedará es diseminar plantas en todo el territorio nacional.