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miércoles, 27 de mayo de 2015

Dilma Rousseff: No se puede convivir con la corrupción ni la impunidad

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, apeló a combatir la corrupción, en pleno escándalo de la estatal brasileña Petrobras, durante su visita de Estado a un México que promulga una reforma constitucional para luchar contra ese mal.
Dilma Rousseff: No se puede convivir con la corrupción ni la impunidad"Una sociedad no puede convivir ni con la corrupción ni con la impunidad", dijo la mandataria brasileña durante su discurso ante la Comisión Permanente del Congreso mexicano.
En la sesión solemne, la mandataria consideró que el respeto a los "valores éticos" son pilares para erradicar la desigualdad.
Por ello, en el encuentro del martes con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ambos dialogaron sobre "desafíos comunes", zanjó Rousseff, afectada en los últimos meses por el caso de corrupción en Petrobras.
Hasta la fecha éste ha conducido a prisión a cinco exdirectores de la empresa y a una veintena de ejecutivos de importantes constructoras por pagar sobornos y así ser favorecidas en licitaciones de la petrolera.
Estos recursos eran distribuidos entre partidos políticos que apoyaban la corruptela, entre ellos el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), lo que ha salpicado la imagen de la formación y perjudicado la popularidad de la presidenta.
Con la investigación todavía abierta, Rousseff mencionó el problema de la corrupción, aunque no con la intensidad del presidente del Senado mexicano, Miguel Barbosa, quien aseguró que "en nuestros países la corrupción flagela significativamente a la sociedad y debilita las instituciones".
Precisamente hoy el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, promulgará la reforma constitucional que crea el Sistema Nacional Anticorrupción.
"Es un avance significativo en esta materia que esperamos dará resultados tangibles para toda la sociedad", dijo Barbosa sobre esta iniciativa, cuyo fin es prevenir, detectar y sancionar hechos de corrupción y fortalecer el control de recursos públicos.
El senador del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) alabó las reformas latinoamericanas de las últimas décadas, pero consideró que "falta consolidar la correspondiente al combate a la corrupción".
En el Índice de Percepción de la Corrupción de 2014, México y Brasil suspendieron en transparencia con 35 y 43 puntos sobre 100, siendo 0 una sociedad muy corrupta.
Ambas naciones, principales potencias económicas latinoamericanas al representar el 62 % del producto interno bruto (PIB) regional, firmaron ayer varios acuerdos en materia comercial, de medioambiente, educativo o de turismo, entre otros, en aras de potenciar sus relaciones bilaterales.
Rousseff destacó hoy la profundización del Acuerdo de Complementación Económica (ACE 53) entre México y Brasil, que puede beneficiar el comercio bilateral de hasta 6.000 productos -frente los 800 actuales- si fructifican las negociaciones que iniciarán en julio.
Asimismo, valoró positivamente un acuerdo de facilitación de inversiones que permitirá "estimular los flujos" entre países.
"Estos acuerdos son partes de una negociación más amplia y estratégica capaz de aportar a nuestras economías más ingresos, empleos, más bienestar, más competitividad e innovación", destacó.
Ello, sumado a la "voluntad política" permitirá continuar con la "reducción de la desigualdad" tal y como ha hecho Brasil, que sacó de la pobreza a 36 millones de brasileños en los últimos años y elevó a clase media a 44 millones, resaltó Rousseff.
En su discurso, Barbosa alabó la lucha contra la pobreza de Brasil, pero reiteró que la justicia social es uno de los "grandes desafíos" de las dos potencias.
Señaló que México y Brasil "deben hacer a un lado las rivalidades regionales, sin desgastarse en construir fronteras de carácter económico o comercial".
Este acercamiento de relaciones llega en un momento de debilidad económica regional, pues Latinoamérica crecerá este año menos del 1 %, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Brasil entrará previsiblemente en recesión, cayendo su economía el 1 %.
A la sesión solemne, el último acto oficial de la presidenta en el país, asistieron representantes de todos los partidos políticos y cerró con la firma de Rousseff en el libro de visitantes distinguidos y la toma de las fotografías oficiales.
EFE