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martes, 8 de diciembre de 2015

El perdón de Dios: el papa Francisco inaugura este miércoles el Jubileo de la Misericordia

(Ciudad del Vaticano, 08 de diciembre. DPA) – El papa Francisco inaugurará esta semana el Jubileo de la Misericordia, que durante 11 meses pretende reforzar el mensaje de apertura y de perdón de la Iglesia, en momentos en que la capital italiana vive un creciente temor a sufrir atentados islamistas.
“Deseo que la indulgencia del jubileo llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido”, explica el texto en el que el Vaticano encomienda la preparación de este Año Santo.
El Jubileo se extenderá desde este miércoles 8 de diciembre hasta el 20 de noviembre de 2016. Será el Año Santo número 30 de la historia del Vaticano, un evento que suele atraer a Roma a millones de feligreses que buscan el perdón de sus pecados.
El papa Francisco, que ha hecho de la misericordia uno de los temas centrales de su papado, dijo esta semana que la Iglesia católica necesita “descubrir que la crueldad no es el camino, que la condena no es el camino”.La fecha de inicio, el 8 de diciembre, coincide con la celebración de la Inmaculada Concepción y con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, que marcó el comienzo de una etapa de grandes reformas en la década de los 60.
“A veces la Iglesia toma una línea dura, cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de insistir sólo en reglas morales, pero deja a mucha gente fuera”, citó al pontífice la revista interna vaticana “Credere”.
Siguiendo un ritual que forma parte de la Iglesia desde hace cinco siglos, Francisco inaugurará el Jubileo abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en un acto simbólico ofreciendo a los peregrinos la posibilidad de la redención.
Según el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización -un departamento del Vaticano que desempeña un papel central en el Año Santo-, se espera la asistencia de entre 40.000 y 50.000 personas a la ceremonia.
La milicia Estado Islámico (EI), que se adjudicó los ataques de París, ha amenazado en mensajes propagandísticos con “conquistar” el Vaticano. Además, cuatro islamistas que presuntamente tenían al papa en el punto mira fueron arrestados el martes en Italia y en Kosovo.La llegada de los feligreses prevista para el martes despierta preocupación en Roma, donde, tras los atentados que vivió París el 13 de noviembre, se recibieron advertencias de la inteligencia estadounidense señalando que la Plaza de San Pedro podría ser un objetivo terrorista.
“Nadie niega que nuestro país es un posible objetivo de ataques”, admitió el prefecto Franco Gabrielli hace dos semanas al presentar un plan de seguridad que tiene previsto incorporar a unos 2.000 oficiales y soldados adicionales a las calles, además de la activación de más cámaras de vigilancia.
También existe preocupación a nivel logístico, porque la red de transporte público es más bien pobre pero no se dispone ni del tiempo ni de los fondos suficientes para mejorar la infraestructura.En la Plaza de San Pedro se instalaron nuevos equipos de rayos X para monitorear a la multitud cuando ingresen en el sector. Las autoridades italianas dispusieron además el cierre de gran parte del espacio aéreo de Roma y prepararon un sistema de radar para interceptar y derribar posibles drones.
El alcalde de Roma Ignazio Marino tuvo que dimitir en octubre en medio de varias controversias. Ahora la ciudad está a cargo de un administrador provisional al que le otorgado 200 millones de euros (unos 211 millones de dólares) para obras públicas a pequeña escala, como arreglar el pavimento.
Se espera que esas tareas concluirán en torno a fines de enero, ya avanzado el Año Santo. Sin embargo, el mayor flujo de personas se espera a partir de febrero, que es cuando tendrán lugar los actos más multitudinarios.
El argentino Francisco, el primer papa no europeo desde el siglo VIII, transformó el Jubileo en una celebración algo menos centrada en Roma.
Anticipó formalmente la inauguración abriendo una primera Puerta Santa en la ciudad de Bangui, en la República Centroafricana, y ordenó abrir al menos una Puerta Santa en cada parroquia de todo el mundo para que todos tengan la posibilidad de hacer una peregrinación cerca de su hogar.
El papa también anunció el envío global de “misioneros de la misericordia” que puedan otorgar el perdón en su nombre. Además extendió a todos los sacerdotes católicos, y no sólo los obispos y prelados escogidos, la facultad de otorgar el perdón a quienes hayan cometido un aborto, que la Iglesia considera un grave pecado.