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sábado, 14 de diciembre de 2013

Diócesis argentina pide perdón por caso de pedofilia

La diócesis argentina de San Isidro pedirá este domingo perdón en forma pública por un caso de pedofilia que tuvo como víctimas a cuatro menores y por el que un sacerdote de esa jurisdicción eclesiástica fue condenado a prisión.
"La comunidad diocesana de San Isidro, y de un modo especial el Obispo y su presbiterio, piden públicamente perdón a los jóvenes que han sido afectados por estas conductas realizadas por un sacerdote de nuestra diócesis, el padre José Mercau", dijo en un comunicado el obispo de San Isidro, Oscar Ojea.
El comunicado, titulado "Asumir, pedir perdón y deseo de reparar", será leído este domingo en las misas que se celebren en la diócesis de San Isidro, en la periferia norte de Buenos Aires.
Mercau, preso desde hace siete años y condenado a 14 años de prisión, abusó de cuatro menores cuando era párroco de San Juan Bautista, en la localidad bonaerense de Ricardo Rojas, que depende de la diócesis de San Isidro.
Ojea dijo en su mensaje que "las secuelas que deja el abuso sexual en el futuro de los niños y de los jóvenes no se pueden medir".
"Su vida vincular y afectiva queda lastimada en lo más hondo por la violación de su intimidad", aseveró el prelado.
El obispo afirmó que "la conducta del que abusa también hiere a todo el Cuerpo de Cristo y quiebra la confianza en la comunidad".
"Este mal causado nos hace experimentar un vivo dolor como miembros de la Iglesia. Decimos con claridad que estos actos están abiertamente en contradicción con la Palabra de Dios y con la tarea evangelizadora que día a día comunidades y pastores llevan adelante", sostuvo Ojea.
El obispo dijo que la diócesis quiere ayudar a las víctimas "a sanar heridas y construir un porvenir".
Mercau, quien estaba a cargo de un hogar que albergaba a niños de la calle, fue denunciado por pedofilia en 2005 y se reconoció culpable en un juicio abreviado.
Actualmente el sacerdote, preso en una cárcel bonaerense, es sometido a un proceso canónico en el Vaticano.
EFE