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miércoles, 4 de diciembre de 2013

EE UU invierte económicamente para sacar adelante el proceso de paz

Cuando en 1999 se promovió el Plan Colombia, ese país estaba sumido en una espiral de violencia provocada por las guerrillas, los paramilitares y el narcotráfico. La de Estados Unidos y Colombia era una colaboración eminentemente militar diseñada para extirpar esos quistes sociales y políticos por la fuerza. Con un proceso de diálogo con las FARC en marcha y una progresiva reducción de la extensión de los cultivos de coca, 12 años después, la situación ha cambiado sustancialmente y ambos países están dispuestos a virar el carácter de su cooperación para apuntalar esa paz y el desarrollo social y económico en el que se ha instaurado en el país sudamericano en esta última década. Así lo han constatado este martes los presidentes de EE UU, Barack Obama, y de Colombia, Juan Manuel Santos, durante su encuentro en la Casa Blanca.
“Los dos países estamos en disposición de avanzar más allá de la seguridad y el narcotráfico para hablar de oportunidades económicas y energéticas”, ha señalado Santos tras la reunión. Un ejemplo de esa transformación es el anuncio de EE UU de la inversión de 68 millones de dólares a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para apoyar a Colombia en el proceso de restitución de tierras a las víctimas del conflicto armado que atenaza al país desde hace medio siglo, generar oportunidades en las zonas rurales y garantizar la titularidad de la tierra.
Esta inyección económica en este área será esencial para afianzar el 'pacto agrario' y el desarrollo rural, uno de los puntos esenciales de las negociaciones con las FARC y el primero en el que se llegó a un acuerdo. Tras elogiar los “esfuerzos de Santos” para sacar adelante el proceso de paz, Obama ha advertido, no obstante, de que “existen todavía muchos retos en el futuro” de ese diálogo y se ha comprometido a que EE UU respaldará los esfuerzos de Colombia para superarlos. El origen de las guerrillas de las FARC es campesino y el apoyo financiero de Washington para apuntalar la reforma agraria es un ejemplo del interés manifestado por el presidente estadounidense por acompañar el proceso de paz y la estabilidad colombiana.
“Queremos impulsar los esfuerzos del Gobierno colombiano en su proceso de consolidación de la devolución de tierras y el desarrollo rural”, ha confirmado un alto funcionario de la Casa Blanca. No queda tan claro cómo acompañará EE UU futuros acuerdos del proceso de paz como una disminución de las extradiciones o una flexibilización en la lucha contra las drogas, como exigen las FARC. “En virtud de nuestra profunda amistad, confiamos en que cualquier pacto que pueda afectar a la relación bilateral sea consultado previamente”, ha señalado el mismo funcionario. EE UU considera a las FARC un grupo terrorista pero la Administración prefiere ser cauta a la hora de abordar futuras reclamaciones de algunos de sus miembros que puedan incorporarse a la vida política, de alcanzarse un eventual acuerdo de paz. “Son asuntos que atañen a personas particulares y si han violado la legislación estadounidense se tratarán en sede judicial y también particularmente”.
En la base del nuevo rumbo de la relación bilateral entre ambos países se encuentra el tratado de libre comercio que en mayo cumplió un año. Obama ha hecho notar que el intercambio comercial entre ambos países se ha incrementado en un 20% desde entonces. Ese tratado, sin embargo, está en el centro de muchas de las manifestaciones que se han sucedido en Colombia en los últimos meses ya que muchos lo consideran una amenaza a la competitividad de sus propios productos que no pueden rivalizar con la avalancha de bienes estadounidenses más baratos.
Pese al cambio de las prioridades en su relación bilateral, la colaboración en materia de defensa sigue siendo la más importante entre ambos países. Sus dos mandatarios han sopesado “triplicar” el número de operaciones conjuntas, ha asegurado Santos que ha recalcado que 17.000 oficiales han sido entrenados ya en su país. Colombia es el principal destinatario de la inversión militar estadounidense en América Latina. Sólo en el Plan Colombia, entre 2000 y 2012, EE UU destinó 8.000 millones de dólares, de acuerdo con le Informe del Servicio de Investigación del Congreso. En los últimos años el presupuesto de ese acuerdo se ha ido reduciendo conforme Colombia ha ido asumiendo más responsabilidades en materia de seguridad y antinarcóticos.
EL PAIS