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viernes, 2 de mayo de 2014

Se temen 2.500 muertos por corrimientos de tierras en Afganistán

Se temen 2.500 muertos por corrimientos de tierras en AfganistánAl menos 2.500 personas murieron o desaparecieron tras los corrimientos de tierras en el nordeste de Afganistán, informó este viernes a EFE el gobernador de la provincia afectada por el desastre.

El gobernador de Badakhshan, Shah Waliwallah Adib, declaró que unas 1.000 familias vivían en la localidad afectada, Ab-e-Barik, en el distrito de Argo, cuando una colina se desplomó sobre las casas tras las fuertes lluvias de los dos últimos días en la zona.

Las lluvias ocasionaron una gran grieta en la colina y unas 300 casas quedaron sepultadas bajo unos 30 metros de barro y rocas en la localidad, donde los equipos de rescate encuentran muchas dificultades para actuar, afirmó Waliwallah.

Alrededor de unas 600 personas de diferentes partes de la provincia acudieron al lugar para colaborar en el rescate, en un área donde son frecuentes desastres naturales como riadas, avalanchas de nieve y terremotos.

Un portavoz del gobernador, Ahmad Nawid Ferotan, precisó a EFE que el desastre se produjo hacia el mediodía y unas 700 familias pudieron ser trasladadas a una zona segura, en la que recibieron tiendas de campaña y mantas.

Los equipos de rescate recuperaron unos 120 cuerpos sin vida de las casas sepultadas, según este portavoz.

La localidad afectada se encuentra en el mismo distrito en el que otro desprendimiento de tierras producido por la lluvia ocasionó ayer varios muertos y destruyó decenas de casas.

Las catástrofes naturales acostumbran a tener repercusiones graves en suelo afgano, debido al precario estado de las infraestructuras en un país con muchos de los indicadores de desarrollo más bajos del mundo, y en guerra desde hace décadas.

El arco oriental de Afganistán está surcado por la cordillera Hindukush, una de las más elevadas del mundo, en una zona del planeta sensible a frecuentes temblores de tierra debido a la confluencia de importantes placas tectónicas. 

EFE