Lo Último

.

.

lunes, 20 de agosto de 2012

El caso Assange, el último desencuentro entre Gran Bretaña y América Latina


AFP) – El caso de Julian Assange, encerrado desde hace dos meses en la embajada ecuatoriana en Londres, es el último de una serie de desencuentros entre el Reino Unido y América Latina que contradicen la voluntad británica de reforzar lazos con la región, aseguran los expertos.
Las palabras del ministro Relaciones Exteriores británico, William Hague, que en enero aseguraba en una visita a Rio de Janeiro que “los días de nuestro distanciamiento diplomático” habían terminado parecen hoy más lejos que nunca.
La semana pasada Ecuador otorgó asilo diplomático a Assange, el fundador deWikileaks que se había refugiado en la embajada para evitar su extradición a Suecia, donde le reclaman por presuntos delitos sexuales, y abrió un nuevo capítulo de tensión diplomática entre el Reino Unido y la región.
“La situación ahora va más allá del asilo político o diplomático, las organizaciones regionales han sido claras: el punto de conflicto es si se puede o no se puede vulnerar la inviolabilidad de las embajadas“, explica la argentina Jimena Blanco, editora en Londres de las publicaciones especializadas LatinNews Daily y The Andean Group Regional Report.
“Todo esto se añade no sólo a la histórica disputa con Argentina por las Islas Malvinas sino a pequeños encontronazos verbales con el Uruguay, Chile, Brasil, y ahora Ecuador“, explica Blanco.El “error estratégico” de Gran Bretaña, según esta analista, fue la nota que el Foreign Office envió a Ecuador en la que esgrimía la posibilidad de aplicar una ley local para entrar en la embajada.
Las tensas relaciones diplomáticas con Argentina culminaron en la cumbre del G20 en México, en junio, cuando la presidenta Cristina Kirchner quiso entregar al primer ministro británico David Cameron, que lo rechazó, un sobre con resoluciones de la ONU llamando al diálogo entre ambos países.
En el caso de Ecuador, recuerda Blanco, la soberanía nacional ha sido además uno de los ejes del gobierno del presidente Rafael Correa, y cita entre otros su rechazo a las bases estadounidenses o la reacción ecuatoriana al ataque del ejército colombiano en su territorio, en el que murió un jefe de las FARC.
Por ello la reacción del gobierno en el caso Assange “no tendría que sorprender a nadie”, explica.

El asilo, una “tradición histórica” en Latinoamérica

Según el uruguayo Francisco Panizza, profesor de la London School of Economics, las consecuencias del caso Assange revelan también un desconocimiento de la región y en particular del arraigo que tiene en Latinoamérica el derecho de asilo.
“En la historia de inestabilidad política en América Latina ha habido muchos casos de políticos prominentes y de diferentes colores que han tomado asilo en las embajadas. Y esto siempre ha sido respetado, incluso por los gobiernos más dictatoriales, como el del general Pinochet”, recuerda.
Esta “amenaza” de violar la embajada ecuatoriana fue el detonante de una ola de solidaridad regional, con declaraciones de apoyo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), a la espera de otra reunión sobre el caso de la Organización de Estados Americanos (OEA) el próximo viernes en Washington.
“El caso ha unificado a toda América Latina, incluso a aquellos gobiernos que no pueden tener mucha simpatía por el presidente Correa”, explica Panizza
Una acción diplomática que va además en contradicción con la voluntad explícita del gobierno británico de reforzar lazos con la región, en particular económicos.
“La retórica que sale de Londres para mejorar las relaciones y las acciones no van de la mano”, explica Blanco, recordando que el Reino Unido fue perdiendo en el siglo XX, a favor de Estados Unidos, una presencia diplomática y económica que ahora quiere recuperar.
Según Panizza, la situación con Ecuador no tendrá probablemente graves consecuencias en las relaciones comerciales pero sí empeorará la imagen del país.
“En ese sentido no cabe duda que para Gran Bretaña sus relaciones con Suecia y EEUU son más importantes que sus relaciones con Ecuador”, asegura.