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miércoles, 15 de octubre de 2014

INTERNACIONALES

“Texas es republicano porque las minorías no votan”

Wendy Davis se ha hecho sola y contra la mayoría de los pronósticos y en su camino ha desafiado los paradigmas políticos que han definido a Texas como un estado rojo (el color del Partido Republicano). En una campaña que muchos creían imposible, ha logrado una diferencia de menos de dos dígitos con su oponente, el republicano Greg Abbott. Texas libra este 4 de noviembre una de las 36 elecciones a gobernador, con todas las miradas puestas en un electorado que por primera vez en 20 años puede devolver el Estado a los demócratas.
Davis, 51 años, ha llegado a la cumbre de la élite política en Texas y a nivel nacional. Su campaña ha alcanzado más de 30 millones de dólares y incluso ha recibido donaciones de estrellas como Barbara Streisand y Matt Damon. La primera dama Michelle Obama acaba de grabar un anuncio dándole su apoyo.
Lejos quedaron aquellos días en que con sólo 14 años tenía que trabajar para ayudar a su familia o cuando se convirtió en madre soltera a los 19 y tenía dos empleos para mantener a su hija Amber.
“Sé que estoy luchando por la gente trabajadora en el Estado y ha valido la pena, siendo una madre soltera fui capaz de crear una mejor vida para mí y mi familia. Y yo sé que estoy luchando por otras mujeres como yo y sus hijos, para que tengan mejores oportunidades”, dijo en una entrevista con EL PAÍS al ser consultada sobre los desafíos personales en su carrera política.El único camino para salir de ahí fue la educación. Primero en un programa de la Escuela Comunitaria del Condado de Tarrant para convertirse en asistente legal. Luego en la Universidad Texas Christian con ayuda de becas y préstamos, donde obtuvo su título universitario, el primero en su familia. Un paso que la llevó directamente a la escuela de derecho de Harvard.
Desde su ingreso en Harvard, la historia de Davis fue otra. Se licenció como abogada, comenzó a ejercer en Fort Worth e integró el consejo de la ciudad durante nueve años. En 2008 fue elegida para el Senado estatal y en 2013 logró reconocimiento nacional tras hablar 11 horas seguidas en el hemiciclo sobre los derechos de la mujer. Davis se posicionó entonces sobre el tema del aborto, algo que ha reforzado ahora con su nuevo libro, Olvidando tener miedo, difundido este año, donde reveló su experiencia personal con dos interrupciones voluntarias del embarazo.
En 2013, su objetivo era usar la táctica parlamentaria conocida como filibusterismo para impedir el avance de una nueva ley estatal con amplias restricciones para los centros que practican abortos en Texas. Aunque lo logró, posteriormente el Congreso estatal fijó una sesión extraordinaria para aprobar la medida. Desde entonces Davis adquirió otro estatus político, uno que la llevó a su desafío más grande hasta ahora, convertirse en gobernadora demócrata.
Aunque las encuestas la muestran por detrás del candidato republicano por un margen que varía entre los 11 y 9 puntos, si Davis gana o pierde por un margen estrecho, hará historia, ya que será la viva prueba de que Texas es un estado competitivo para los demócratas.
Pregunta. El gobernador Rick Perry ha sido ampliamente criticado por poner a la Guardia Nacional en la frontera. Le costó incluso una pelea pública con el presidente Enrique Peña Nieto. Usted apoyó la decisión ¿es correcto asumir que habría hecho lo mismo en su lugar?
P. ¿Cree que la Guardia Nacional debe ser sacada de la frontera?Respuesta. No, eso no es lo que yo traté de decir. Lo que yo apoyé fue aumentar la vigilancia del Departamento de Seguridad Estatal, lo que ocurrió antes. Pero en lugar de actuar como lo hizo, yo le pedí al gobernador Perry que reuniera a la legislatura, que escuchara a policías locales del Valle del Río Grande y les preguntara por sus necesidades. Lo que ellos querían era más personal, más sheriffs, no estaban pidiendo a la Guardia Nacional, que tiene un costo de 11 millones de dólares mensuales y ha tenido como resultado militarizar nuestra frontera, enviando una señal a otros de que no es seguro estar aquí.
R. Tuve la oportunidad de visitar algunos de los centros donde están detenidos los inmigrantes y hablé con la patrulla fronteriza y los sheriff y ellos están de acuerdo en que la presencia de la Guardia Nacional no es necesaria, es muy costosa y si tengo el privilegio de ser gobernadora y tengo la oportunidad de cambiar eso, lo haré.
P. ¿Cómo cree que Perry ha manejado la crisis desatada por el ébola en Texas? ¿En su posición habría tomado decisiones diferentes?
R. El gobernador Perry coordinó el trabajo de varias agencias estatales de una manera apropiada. Creó este nuevo grupo de trabajo para estar seguro que estamos siendo proactivos frente a la posibilidad de que esto vuelva a suceder.
P. Usted ha dicho que el problema en Texas no es que sea un estado profundamente rojo [republicano], pero uno que tiene una participación electoral crónicamente baja. Los votantes minoritarios como los latinos y afroamericanos son parte del problema. En su opinión ¿cómo es la relación entre el partido demócrata y los votantes hispanos en Texas? ¿Es suficiente? ¿Necesita cambios?
R. Siempre hay lugar para una mejora y nuestra campaña ha luchado mucho para forjar una mejor relación con la comunidad hispana. Lo que la gente quiere es tener un gobernador que se asegure que las escuelas tienen financiación. Quieren tener la certeza de que sus hijos tendrán un mejor futuro si están dispuestos a trabajar duro. Necesitamos un gobernador que se asegure de eso. Si ellos se toman el tiempo y van a votar, les puedo asegurar que si soy elegida trabajaré de cerca con la comunidad.
P. Entonces por ejemplo, si pensamos en elecciones pasadas y futuras para representar a Texas a nivel federal, el problema en su opinión ha sido la llegada a los votantes…
R. Totalmente. Cuando miras a Texas ha pasado mucho tiempo desde que no hemos tenido una elección general realmente competitiva. Como consecuencia de eso, no nos hemos comunicado con los votantes, nadie se ha acercado a hablar de los temas importantes en la elección, lo que está en juego, por qué deben involucrarse. Texas es completamente ignorado en las elecciones presidenciales. Yo estoy muy orgullosa que en nuestra campaña hemos cambiado eso y desarrollado una red de 31.000 voluntarios para estar seguros de que estamos conectados con los votantes y creando el tipo de relación que mantendrá esa conversación abierta mucho después de la elección.
P. Usted ha dicho que está a favor de darle licencia de conducir a los indocumentados en Texas. Pero además de su apoyo, si gana las elecciones ¿hay alguna iniciativa específica que pretenda desarrollar para ayudar a este grupo?
R. Creo que es un asunto de seguridad pública dar licencias de conducir a personas indocumentadas en Texas, para asegurarnos que se van a identificar y tendrán seguro. También apoyo el Texas Dream Act, si llega una ley a mi escritorio que pretenda anularlo, yo la vetaría. Además, creo que es hora de que tengamos a alguien en Texas que lidere el camino hacia una reforma inmigratoria, que entienda la increíble contribución de la fuerza de trabajo inmigrante.EL PAIS