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martes, 18 de septiembre de 2012

Capriles: No podemos centrarnos en el estado de salud del actual presidente


El candidato presidencial Henrique Capriles Radonski aseguró que revisará todos los acuerdos internacionales firmados por Venezuela para garantizar que beneficien al país. En una entrevista al diario La Vanguardia de España se confesó admirador del expresidente Felipe González.

Melissa Silva Franco

Henrique Capriles se quiere casar algún día con una maestra. Es algo que no deja de repetir estos días de campaña. Abogado, de 40 años, desde hace 15 es una de las caras más visibles de la oposición. Ha sido alcalde, gobernador y ha estado preso durante seis meses por motivos políticos. Hoy es el candidato escogido en una coalición de más de 33 partidos, que van desde la izquierda radical hasta la centro derecha, para plantar cara a Hugo Chávez Frías en los próximos comicios de octubre en Venezuela.

Desde el pasado 1 de junio, su estrategia política en la campaña se basa en visitar aquellas zonas que en su mayoría son calificadas como “territorio chavista”. En 60 días ha visitado 200 pueblos en los que no para de hacer cosas. Cocina con las mujeres, juega a béisbol y a baloncesto con los jóvenes, habla con los trabajadores y explica su propuesta de gobierno en un mitin que nunca se extiende más de 30 minutos, “porque evitamos repetir lo que hace el gobierno actual, que es hablar mucho y hacer muy poco”, comenta el joven candidato.

Una furgoneta blanca, seña ya de su identidad de campaña, le lleva de punta a punta del país, custodiado por siete coches de seguridad y diez policías en motocicleta. En sus trayectos también se encuentra con los seguidores de Chávez, que se interponen en las carreteras para recordar que aún siguen siendo una fuerza activa. Sus gritos chocan con los de los seguidores de Capriles, que cuenta con una amplísima representación femenina. Más de una mujer se desmaya al verlo bajar de la furgoneta, y otras se dejan media vida por sacarse una foto a su lado. “Parezco muchas veces el actor de una telenovela”, confiesa Capriles, entre risas.

En esta furgoneta y en una de estas visitas se llevó a cabo la siguiente entrevista.

-La campaña electoral está en su fase final. ¿Qué valoración hace de estos dos últimos meses?

-Ha sido impresionante. No tiene nada que ver con las campañas anteriores. Yo he sido elegido por más de tres millones de personas en unas elecciones primarias para ser el candidato que se enfrente al actual presidente. Eso es historia, es un paso agigantado que hemos dado la oposición para luchar contra la gran maquinaria política que representa el gobierno en la última década.

Ahora marcamos la agenda política del país, mientras que el gobierno lleva una campaña retroactiva, de grandes concentraciones pero en largos períodos de tiempo y ha perdido ese contacto con el pueblo.

-Esa falta de contacto del presidente con el pueblo que usted menciona, ¿Puede estar relacionada con el estado de salud de Chávez?

-No se resume en su enfermedad. Esa debilidad en el gobierno viene de años atrás. Nosotros como oposición no podemos centrarnos en el estado de salud del actual del presidente, sino del país entero.

El gobierno sólo tuvo dos buenos momentos en estos últimos 13 años de mandato: uno fue en 2003 en el arranque de las Misiones de Educación y Salud, que fue como una toma social del país y después tuvieron otro año bueno en 2006, hace seis años con la explotación petrolera. A partir de allí lo que ha venido es un reparto de nuestros bienes, una pelea política, en pocas palabras, un estancamiento que tenemos y que nos invita a cambiar.

-Hablemos de su propuesta de gobierno. Los seguidores de Chávez lo acusan de que cambiará todos los beneficios sociales que se han conseguido en la última década.

-Eso es hacer política sucia, porque yo tengo previsto ampliar los programas sociales, eso sí, sin politizar. Ahora mismo para participar en una misión educativa tienes que tener el carnet del partido de Chávez.

Lo principal de mi plan de gobierno es la educación y la generación de empleo como ejes primordiales para el cambio político que necesitamos. Yo planteo la construcción y rehabilitación de escuelas y el aumento de la cobertura de la red de salud pública.

-Los venezolanos denuncian que la inseguridad en las calles es el principal problema que padecen. Con 52 homicidios cada día según las últimas estadísticas ¿Qué solución presenta usted?

-Como venezolano sé que no puedo salir a caminar después de las siete de la noche en Caracas porque existe el peligro de que me asalten.

Tenemos un plan claro y bien trabajado. Queremos despolitizar las policías, aplicar una política fuerte de prevención y buscar opciones para reducir la impunidad, ya que según organizaciones no gubernamentales, de cada diez delitos nueve no son penados, mientras el 70 por ciento de los crímenes no son denunciados. Y por supuesto, crearía en cada zona roja los espacios necesarios para brindar educación, porque nuestro reto tiene que ser cambiar las armas por libros.

-Usted ha repetido durante la campaña que Venezuela no regalará más petróleo a los países vecinos. ¿En qué va a basar su nueva política exterior en este sentido?

-Nosotros queremos mantener relaciones armoniosas con todos los países de la región. Somos países vecinos, países con los cuales compartimos mucho más que un espacio geográfico. Por supuesto que queremos que nuestras relaciones sean cercanas, pero transparentes y mutuamente beneficiosas. Por lo tanto, todos los convenios que se han firmado serán revisados para asegurarnos que traigan beneficios a Venezuela.

-¿Y en qué van a cambiar las relaciones España-Venezuela?

-Crearemos un clima de confianza para propiciar la inversión española. Yo visualizo una Venezuela que tenga un clima atractivo para la inversión, que nos vean como un destino y eso permita generar empleo. Tenemos que hacer un modelo cercano al de Brasil, un modelo de trabajo en conjunto de lo privado y lo público, en el que el estado genera confianza, respeta las reglas del juego, da seguridad jurídica y así el sector privado genera progreso, genera nuevas oportunidades de empleo, paga impuestos y éstos van destinados al bienestar social.

- ¿Ha tenido apoyo de políticos españoles?

-Por supuesto. Hemos mantenido reuniones aquí y en España con políticos españoles, a quienes les he presentado nuestra propuesta de gobierno. De hecho, para las elecciones hemos invitado a algunos de esos políticos a ser observadores internacionales.

Yo, en lo personal, a una persona que respeto mucho y tengo muy buena relación con él es el ex presidente Felipe González. Me parece un tipo con una cancha extraordinaria, un conocimiento, además, de América Latina al pelo. Ahí tenemos una empatía porque yo tengo 40 años y Felipe también llegó muy joven a la Presidencia en España.

-Su partido, la MUD, asegura que más de 60 mil venezolanos custodiarán como testigos los centros electorales y vendrán más de 200 observadores internacionales. ¿Es una respuesta a la falta de confianza en la transparencia del proceso?

-Para ganar las elecciones presidenciales solamente se necesitan dos cosas: tener los votos y la capacidad para defenderlos.

En las pasadas elecciones presidenciales hubo mesas que daban el cien por cien de los votos a Hugo Chávez, pero da la casualidad que fue justo en esas mesas donde no había testigos de la oposición sino únicamente del gobierno.

Y dependerá de nosotros mismos el poder garantizar la transparencia del proceso y que los partidarios del gobierno no quieran torcer la voluntad popular.