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jueves, 30 de abril de 2015

Raro fósil de cachalote arroja luz sobre su evolución

Una nueva especie de cachalote enano ya extinguido ha sido descubierto gracias a dos fósiles de unos siete millones de años hallados en Panamá y que aportan nuevos datos sobre la evolución del órgano que usan estos cetáceos para su sistema de ecolocalización, según publica la revista PLOS ONE.

Esta especie hasta ahora desconocida, bautizada como "Nanokogia Isthmia", existió entre 8,5 y 6,8 millones de años y no dejó descendientes directos, pero sí compartió un ancestro en común con los actuales cachalotes pigmeos y enanos, explicó uno de sus descubridores Jorge Vélez-Juarbe, del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

Los científicos han estado desde siempre fascinados por las excepcionales cualidades del cachalote y sus parientes más pequeños, los cachalotes pigmeo y enano, capaces de sumergirse a grandes profundidades y dotados de un desarrollado sentido de ecolocalización.

Los dos fósiles encontrados son dos cráneos bien preservados y su estudio ha revelado "unos inesperados niveles de complejidad" de la evolución, en los cachalotes enanos y pigmeos, del espermaceti, un órgano situado en su frente y relacionado con la generación de sonidos y el sistema de ecolocalización.

Los cachalotes y cachalotes pigmeos y enanos son los únicos que tiene espermaceti además de "melón" -otro órgano similar ubicado en la frente-, mientras que el resto de cetáceos dentados solo tienen "melón", explicó el experto.

El estudio de los fósiles sugiere que hubo un tiempo en el que esos pequeños cachalotes tuvieron un espermaceti mucho más grande que el actual, pero que sufrió una reducción evolutiva que se produjo en, al menos, dos ocasiones separadas, aunque lo expertos no saben aún el motivo.

Los restos fósiles fueron encontrados en 2012 y 2013, en un acantilado con estratos de rocas datadas hace siete millones de años cerca de la villa de Piña en Panamá, recordó Vélez-Juarbe, quien localizó el segundo de los cráneos.

Ballenas, delfines y marsopas tiene un largo registro de fósiles, que documentan su viaje evolutivo, lo que ha permitido a los científicos entender mejor cómo los cambios climáticos y la distribución continental transformaron los ecosistemas marinos y las variadas formas de vida que albergan.

Sin embargo, los pocos fósiles encontrados hasta ahora de cachalotes pigmeos y enanos ha limitado el conocimiento de la evolución de estos animales.

Vélez-Juarbe indicó que este descubrimiento es importante porque "nos da una idea de la antigua distribución geográfica y diversidad de este grupo que incluye unas de las ballenas más raras".

Antes se sabía de la existencia de fósiles de una edad similar en Baja California y Perú, pero este nuevo resto viene a llenar una "importante laguna geográfica", escribe en el artículo.

"Nuestro estudio es parte de un esfuerzo científico más amplio dirigido a entender los cambios en los hábitats marinos como resultado del cierre completo de istmo de Panama", que se produjo hace unos diez millones de años, explicó el experto.

Vélez-Juarbe señaló que siguen buscando nuevos fósiles de esta y otras especies por todo el mundo, pues "siempre hay preguntas que quedan por contestar".

Los fósiles -dijo- proporcionan "una ventana única al pasado de antiguos ecosistemas que, aunque a veces guardan similitud, no siempre eran iguales a los de hoy día. Esta información la utilizamos para entender mejor no solo el pasado, sino también el presente y lo que nos puede esperar en el futuro".
EFE