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martes, 25 de diciembre de 2012

Benedicto XVI: Nacimiento de Cristo es la esperanza que vence al miedo

Benedicto XVI: Nacimiento de Cristo es la esperanza que vence al miedoBenedicto XVI dijo hoy que el nacimiento de Cristo es una "brote de vida nueva" para la humanidad y que, aunque el poder que tiene el hombre para cerrarse a Dios "da miedo", su venida al mundo aleja ese pensamiento "tenebroso" y supone la esperanza que vence al miedo.

Ante varias decenas de miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Pontífice pronunció el tradicional Mensaje de Navidad, en el que repasó la situación en el mundo y pidió que cese la violencia en Siria y ayuda para los refugiados.

Benedicto XVI afirmó que Siria está "profundamente herida" por un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y se cobra víctimas inocentes".

"Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los refugiados y a los desplazados y a través del diálogo se alcance una solución política al conflicto", afirmó.

El Pontífice también hizo votos para que en los países del norte de África, especialmente Egipto, que atraviesan -dijo- una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro, los ciudadanos construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona.

En su repaso por el planeta, el Obispo de Roma se detuvo en Tierra Santa e hizo votos para que la paz brote en esa región donde nació, vivió, murió y resucitó Cristo y pidió a Dios que conceda a israelíes y palestinos "la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones y de emprender con decisión la vía de la negociación".

El Pontífice también tuvo palabras para Latinoamérica y abogó para que crezcan las virtudes humanas y cristianas de los fieles de esa zona de mundo y pidió a Dios que "sostenga a cuantos se han visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra" y que fortalezca a los gobernantes "en su compromiso por el desarrollo y en la lucha contra la criminalidad".

Benedicto XVI abogó asimismo para que la paz "brote en el vasto continente asiático" y pidió que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China "en el alto cometido que les espera".

"Expreso mis mejores deseos de que en esta misión se valore la contribución de las religiones, respetando cada una de ellas, de modo que puedan contribuir a la construcción de una sociedad solidaria, para bien de ese noble pueblo y del mundo entero", afirmó.

Pensando en África, el papa, que ya ha visitado en dos ocasiones el continente negro, imploró la paz en Malí y la concordia en Nigeria, donde -dijo- "crueles atentados terroristas" continúan causando víctimas, particularmente entre los cristianos".

El Obispo de Roma pidió ayuda y consuelo para los refugiados del este de la República Democrática del Congo y paz para a Kenia, donde sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares de culto.

El anciano Pontífice afirmó que en Jesús se ha encarnado el amor, la verdad, la justicia y la paz y expresó su esperanza en el mundo, asegurando que en esta tierra nació Jesús y es una tierra buena, sana y libre.

El mensaje de Navidad siguió la misma línea de la homilía que pronunció esta pasada noche durante la Misa del Gallo, en la que pidió por la paz en el mundo y especialmente por Siria y Tierra Santa y rechazó el uso de la violencia en nombre de Dios.

Benedicto XVI pidió que en lugar de armamentos para las guerras lleguen ayudas para los que sufren y denunció que el hombre está tan lleno de si "que no le queda espacio para Dios y le rechaza".

Mirando una imagen del Niño recién nacido, el papa Ratzinger imploró a Dios que ilumine "a las personas que se creen en el deber de aplicar la violencia en su nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la misma y se conviertan en hombres de paz".

"Haz que, también hoy, de las espadas se forjen arados, que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren", subrayó.

El papa reconoció que "es cierto" que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que la religión ha sido usada de manera "indebida", pero que "no es verdad" que rechazando a Dios se restablecería la paz.

"Si la luz de Dios se apaga, se extingue la dignidad del hombre", subrayó.

Tras el mensaje de hoy, el papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 65 idiomas, entre ellos español, portugués y guaraní.

En español proclamó: "Feliz Navidad. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los pueblos", en medio de los aplausos y vivas de numerosos españoles y latinoamericanos presentes.

EFE